* Reiki * Energía de Amor Divino

Re-encuentra tu Auto sanación Física * Armonía Emocional * Claridad Mental * Protección Energética

Re-conoce la herramienta que Re-active tu AUTO-MAESTRÍA

Re-conecta tu Ser con El Amor Divino que es este Universo y date Permiso para un FIN*INICIAL en tu Vida!!!

Te invitamos a través de * Loto Blanco * y el Grupo Avatar Armonía a formar parte del Servicio Activo para el establecimiento de la Nueva Tierra de 5ta Dimensión!

NAMASTÉ!!!

"Te advierto, quien quieras que fueres, ¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros ¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los Dioses." ORACULO DE DELFOS

sábado, 31 de diciembre de 2016

MARAVILLOSO 2017!!!



Bendición budista

Te envío luz para sostenerte,
Para abrazarte en amor.
Te envío luz para curarte,
Para sostenerte en amor.
Que tu amor, honre y respete
La preciosidad y unicidad de tu propio Ser
Y de los demás Seres en este Mundo.
Que veas tu propia bondad y belleza
Reflejada en todo lo que ves a tu alrededor.
Que estés contenta y aprecies todos los regalos
Que esta abundante vida te da.
Que el esplendor y majestuosidad de tu Ser 
Guíe tus pensamientos, palabras y acciones.
Que tú dolor y miedo se transformen en fuerza,
Entendimiento y compasión.
Que la luz brillante de tu Ser, 
Irradie paz y armonía en donde quiera que estés.
Que estés llena de felicidad, celebrando,
Gozosamente cada día que estés viva.
Que seas abundante en tus riquezas y
Seas rica en generosidad, 
Compartiendo tus bendiciones libremente.
Que seas un bálsamo de amabilidad
Y una flor dulce para cada persona
Que cruza tu camino.
Que estés bien, completa y saludable.
Que el gran amor y compasión de tu corazón,
Abrace el sufrimiento de todos los Seres
En todas partes.
Que la luz interna de tu pureza y perfección
Disuelva las nubes de discordia.
Que confíes que eres amada.
Cuidada y apoyada por el infinito, siempre.
Que poseas la preciosa joya mágica de la gratitud
Que transforma la vida en paraíso
Que pauses por un momento cada día 
Y recuerdes estas bendiciones que tienes,
Y llames todo el poder 
Y magnificencia de tu Propio ser. 
Que pases estas bendiciones a 
Todos los seres en todas partes
Te envío luz para sostenerte,
Para abrazarte en amor.
Te envío luz para curarte,
Para sostenerte en amor.

OM MANI PADME HUNG

domingo, 18 de diciembre de 2016

La Libertad Interior. 4ª Conversación 14 de Julio de 1968

¡MARAVILLOSA Semana!!!

Me parece muy importante que se comprenda el estado de una mente por completo religiosa y que éste llegue a realizarse. Una mente así puede resolver todos nuestros problemas no de manera abstracta o teórica. Una mente religiosa no está presionada por ideologías, dogmas, ni suposiciones de clase alguna, sino que se interesa en el hecho, en lo que es, y en trascender éste.

Nuestra conciencia está condicionada por la educación, por diversos estados mentales, heredados o adquiridos, por varias contradicciones y por el conflicto de los opuestos: esa es la conciencia que somos. Creo que es bastante obvio que cada uno de nosotros sólo puede descubrir el condicionamiento de tal estado mental, mirándose de manera objetiva. Parece que una de las cosas más difíciles es vernos cómo somos en realidad, sin ayuda de teoría alguna, sin desesperación ni esperanza, sin exigencias u opiniones - simplemente mirarnos. A menos que hagamos esto, no sé cómo pudiéramos trascender este limitado y estrecho círculo en que vivimos.

¿De qué manera es posible producir un estado en que nos demos cuenta internamente de lo que en realidad está sucediendo en nosotros mismos, sin prejuicios ni suposiciones neuróticas de clase alguna, en que nos demos cuenta de lo que está ocurriendo realmente, sin elegir una cosa u otra? No sé si han intentado ustedes alguna vez examinar todo pensamiento, todo sentimiento, no de manera psicoanalítica - si han tratado de descubrir la fuente de ese pensamiento o sentimiento, de ver en el examen de la conducta la causa, el motivo y las diversas capas - si se me permite usar esta palabra de la mente, de nuestra conciencia. Pero eso llevaría demasiado tiempo y no nos conduciría a ninguna parte, por que el proceso analítico implica un analizador, y el analizador está condicionado. Así que, cualquier cosa que éste examine, estará también condicionada y será vista a través de su estado de condicionamiento. Evidentemente, el proceso analítico está limitado en esta forma.

Tiene que haber una manera de mirarnos a nosotros mismos totalmente, sin pasar por todas las complicaciones del análisis introspectivo, etc. Tiene que haber un estado, una atención, un mirar que revele todo el contenido de nuestro condicionamiento. No sé si ustedes se habrán hecho esta pregunta, y en tal caso, me pregunto yo cómo responderían a ella. ¿Comprenden ustedes el problema?

Los seres humanos están condicionados. El resultado de esta mente condicionada se muestra en la totalidad de su norma de conducta: su punto de vista, sus actividades, su agresividad, sus estados mentales contradictorios, desesperación y esperanza, odio y amor, placer y dolor esta batalla constante en todas las capas de la conciencia, la invención de dioses, creencias y dogmas. Nuestras nacionalidades, las divisiones de la gente, como las raciales, etc., son el resultado de nuestra educación y de la influencia de la sociedad que hemos establecido. Y así somos, tal es la extensión de nuestra conciencia, tan evidentemente condicionada. ¿Cómo va uno a librarse de esto por completo, para que no haya conflicto de ninguna clase? El conflicto, la lucha y la batalla son un desperdicio de energía. Toda nuestra vida se gasta de este modo. Un deseo se opone a otro, una urgencia, un apremio, un instinto, se oponen a otros. Esa es nuestra vida y uno se pregunta si se puede vivir de una manera totalmente diferente, y en ese caso, cómo hacerlo. ¿Es esto posible de modo alguno?

Decíamos que los sistemas, las filosofías y las religiones no han liberado al hombre. Aún sigue dentro de la prisión que él mismo ha hecho de la conciencia, y esa no es libertad de ninguna manera. Es como un preso que aún viviendo entre cuatro paredes, dice que es libre. No lo es, puede pasear por el espacio cercado, pero la libertad es algo enteramente distinto, reside por completo fuera de la prisión. Viendo toda esta compleja relación humana, este complejo de condicionamientos, la pugna, la lucha, el miedo a la muerte, la soledad, la desesperación, la falta de amor, la brutalidad, la agresividad, lo que somos, nos preguntamos: ¿es posible trascenderlo por completo y quedar libres de todo ello? No puede ayudarnos ningún agente exterior; el agente externo es otra invención de una mente condicionada, otra ideología de una mente que no puede encontrar una salida y que, por eso asume como un hecho lo que sólo es una creencia.

Pues bien, cuando usted desecha todo esto se queda con este hecho real: que la mente está por completo condicionada, lo mismo la mente consciente que las capas inconscientes más profundas. Si uno se da cuenta de esto, ¿qué ocurre en realidad? Si me doy cuenta de que no importa lo que haga, de que cualquier movimiento dirigido a hacer un esfuerzo o a pensar, estará dentro de la limitación de aquél condicionamiento, ¿qué pasa entonces realmente? ¿Entiende mi pregunta? Me doy cuenta hasta qué punto mi mente, el complejo mismo de las propias células cerebrales, está recargada con el pasado, los recuerdos, la experiencia, los conocimientos, la tradición; con sistemas de conducta que uno ha aceptado en nombre de la ley y el orden y que, sin embargo, nos separan; con la agresión, matándonos unos a otros, destruyendo por medio de la palabra, del gesto, de la acción. Ahora bien, ¿cómo me doy cuenta de esto? ¿Intelectualmente? (Por favor, siga esto hasta el fin con el que habla; no se limite a escuchar, a oír meramente, sino actúe en realidad). ¿Cómo me doy cuenta de este hecho real? Tengo que preguntarme qué quiero decir con «darme cuenta», cómo miro mi condicionamiento. Es evidente que, cuando lo miro, lo condeno, lo justifico o bien lo acepto como inevitable.

Por favor, hagan esto. ¿Están ustedes participando en lo que se dice? Si no lo hacen, entonces no hay comunicación entre ustedes y el que habla, y no podemos seguir adelante. Si pudiéramos actuar juntos, entonces sería un descubrimiento no del individuo - una comprensión, una percepción humana total, no una percepción limitada.

Entonces, ¿qué entendemos por ser consciente? Me doy cuenta de que estoy condicionado. Ese es un hecho, lo veo, soy consciente de él, lo conozco. ¿Qué quiere decir esto? ¿Hay separación entre este estado de ser consciente (awareness) y la cosa de la cual uno se da cuenta? ¿Me doy cuenta de mi condicionamiento como alguien de fuera que mira dentro de mí? Uno sabe que es agresivo de palabra, de sentimiento, de obra. ¿Lo sabe uno intelectualmente? ¿O bien se comunica uno con ese hecho, no como alguien de fuera, sino en estado de comunión establecida entre la entidad que es consciente y la cosa de la cual está consciente? ¿Entiende usted? Creo muy importante que se comprenda esto. Cuando digo «sé», «sé que estoy condicionado», la palabra «sé» es muy compleja. Usted ha mirado antes su condicionamiento y ha aprendido algo sobre él. Y dice: «yo sé». Más, cuando lo dice, ya ha acumulado conocimiento acerca de el, y es con ese conocimiento que mira. Pero la cosa, el condicionamiento, tiene que cambiar entretanto, y efectivamente cambia. Por eso decir «sé» es de lo más peligroso. Decir «le conozco a usted» es absurdo, que «conozco» a mi esposa, a mi marido, a mis hijos, a mi jefe político, mi Dios (eso es peor); decir «te conozco» significa que usted conoce a su esposa, marido, amigo, como eran hace dos o tres días. Pero, mientras tanto, ese amigo o marido o esposa han sufrido un cambio. Decir, pues, «le conozco» es incorrecto si se me permite usar esta palabra.

El conocimiento, por lo tanto, le impide a usted mirar, ¿no es verdad? Pero, ¿puedo yo mirar sin experiencia previa, sin conocimientos, mirar con una mente fresca y nueva? La vida es una serie de experiencias, conscientes o inconscientes. Estas experiencias, las distintas formas de influencia, ideas, propaganda, todas se están vaciando en el interior, y cada una de ellas deja una huella. Es con estas diversas heridas, huellas, recuerdos, en forma de conocimiento, que miro, de modo que mi mirada está siempre nublada, nunca está clara. ¿Puedo mirarme yo con ojos que nunca hayan sido tocados por la experiencia? (Por favor, siga esto y observe; observe y verá algo). Si me miro con los ojos de la experiencia, con ojos que han mirado tantas cosas por las que he pasado; tantas tragedias, pensamientos, penas y desesperanzas entonces esos ojos nunca ven nada con claridad. Para mirar, ¿puede librarse la mente de todo el pasado?

¿Puede la mente darse cuenta de su condicionamiento? ¿Puede mirarlo sin distorsión alguna, sin ninguna predisposición? Ese es el problema. ¿Es posible mirar cualquier cosa, el árbol, la nube, la flor, el niño, el rostro de una mujer o de un hombre como si usted lo estuviera mirando por primera vez? Esa es realmente la cuestión fundamental: verdadera libertad para mirar.

Y la libertad implica estar libre de todo el trasfondo del pasado. El pasado es la cultura en que nos hemos criado, las influencias sociales y económicas, las tendencias peculiares de cada uno de nosotros, los impulsos, los dogmas religiosos, las creencias, todo eso es pasado; y con ese pasado tratamos de mirarnos, aún cuando nosotros mismos somos ese pasado.

Hay dos clases de libertad, ¿no es así? Hay el estar libre de algo estoy libre de cólera - por ejemplo, pero estar libre de algo es una reacción. Evidentemente eso no es libertad. Estar libre de la propia nacionalidad no significa absolutamente nada. Un hombre muy inteligente está libre de ese particular veneno, pero ello no constituye libertad, en absoluto. Y existe una clase distinta de libertad, un estado mental en que no hay esfuerzo alguno. Esa libertad es amor; no es como cuando usted dice: «Tengo que aprender a amar, a practicar el amor»; «odio a la gente, pero voy a luchar, voy a tratar de amar». Eso no es amor. La libertad es un estado mental en que el amor existe, y no es lo opuesto del odio, de los celos o de la agresión. Cuando luchamos con opuestos y nos esforzamos por librarnos de uno y realizar el otro, entonces el otro tiene su raíz en su propio opuesto, ¿no? Mediante el conflicto no se puede comprender la libertad de manera alguna.

Volvamos a esta cuestión; que significa estar consciente (aware). ¿Está la mente consciente frente a ese árbol, esa nube, la verde hierba que brilla a primera hora de la mañana? ¿Se da cuenta de ello, sin elección alguna, sin ninguna intervención del pensamiento ni del conocimiento que divide? Decíamos el otro día: mire en efecto el árbol o una nube o lo que sea, sin crear un espacio. ¿Lo hizo usted? ¿Ha intentado alguna vez mirar a su esposa, al marido, a la amiga o al amigo, sin la imagen que tiene de ellos? ¿Ha visto sus implicaciones y ha visto si puede estar libre de implicaciones para poder mirar? Creo muy importante que comprendamos esto, y creo que es la clave de todo el asunto.

Cuando no hay separación entre el observador y la cosa observada, no hay conflicto y, por consiguiente, hay acción inmediata. Me doy cuenta de que tengo ira. Si el observador está separado de lo observado, ve la ira como algo que está separado de sí, fuera de sí mismo. Cuando hay esta división entre el observador y lo observado, el observador dice: «tengo que desembarazarme de esto», «tengo que reprimirlo» o «tengo que comprenderlo», «tratar de ver su causa», etc. En eso hay conflicto, un estado de perturbación, de dominio, de represión, de ceder al hecho o de racionalizarlo, justificarlo, etc. Todo eso es un despilfarro de energía, a causa del conflicto que hay en ello. Pero, cuando el observador se da cuenta de que él mismo es la cosa observada, entonces ve que él es la ira (que no existen él mismo y la ira como dos cosas separadas). Cuando ve que él es la ira, no hay desperdicio de energía. ¿Qué ocurre efectivamente, qué sucede entonces? Veo que estoy irritado. (Ese estado lo conocen todos ustedes). No estoy separado de la ira. Soy la ira y me doy cuenta de ello, no hay división. ¿Y qué ocurre entonces? Cuando no hay esfuerzo ni pugna, ni contradicción ni batalla, sólo hay un cosa: aquello que en realidad es. Y lo que en realidad es soy yo mismo. (El observador que creía ser distinto de lo observado), y sólo existe ese hecho real: la ira, los celos o lo que sea. Y todo el movimiento del pensar contradictorio ha terminado. Por lo tanto, sólo hay percepción, un ver en el cual no hay división o contradicción. Y surge un nuevo estado de energía. Este nuevo estado de energía va a disipar por completo aquel hecho real.

Necesitamos mucha energía para mirar un árbol sin este espacio, sin esta división entre el que ve y lo visto; usted necesita gran energía en su atención y también es menester que tenga un sentido de libertad. La libertad y la atención tienen que ir juntas. De ahí nace el amor, cualidad de atención en que no existe el observador.

Me pregunto si ustedes están captando todo esto. He estado hablando durante unos 45 minutos y no sé qué han sacado de ello. ¿Podrían decirme qué es lo que en realidad han comprendido, no lo que han memorizado, reuniendo unas cuantas ideas y explicaciones, sino qué es lo que efectivamente han captado tras de escuchar 50 minutos aproximadamente?

Interlocutor: ¿Es el ver una fuerza explosiva?

Krishnamurti: No sé por que me lo pregunta usted. Descúbralo usted mismo. Mire, no sé cómo podemos comunicarnos mutuamente la seriedad que hay en todo esto. Ustedes se han tomado muchas molestias y han incurrido en gastos para venir aquí y escuchar durante una hora por la mañana, tres veces por semana. Y al terminar este verano tras diez conversaciones o dos, ¿qué han sacado ustedes en claro?

Interlocutor: Es difícil expresarlo en palabras.

Krishnamurti: Es difícil decirlo en palabras. ¿No es así? ¿Está uno fuera de toda esta vida de desdicha? ¿Se ha liberado uno de toda su confusión interna?

Interlocutor: (No se registra en la grabadora).

Krishnamurti: Señora, esto no es una confesión. ¡Por Dios! No bajemos a ese nivel. No se trata de desnudarnos frente a los otros y decir que hemos avanzado mucho, lo que sería demasiado tonto. Lo que preguntamos es: ¿Nos hemos comunicado unos con otros? ¿Hay comunión sobre algo entre usted y el que habla? Cuando usted le dice a alguien: «te amo», esas pocas palabras bastan; ha comunicado usted algo que siente muy profundamente, algo muy real, que no son simples palabras. Y si podemos decirlo de esta manera: «¿hay amor en nosotros, lo que es realmente un estado de comunión no sentimiento ni emoción, no toda esa bagatela, sino libertad hay amor, de modo que seamos seres humanos totalmente distintos?» Al fin y al cabo, tal es el sentido de esta reunión: sacudir el fundamento mismo de nuestro ser para que descubramos algo de una dimensión por completo diferente. Podemos cometer un error, probablemente lo cometeremos, pero cuando así sea, podemos verlo de inmediato y eliminarlo sin seguir encenagándonos en ese error.

No sé si ustedes están siguiendo todo esto. Miren, señores, tenemos que hacer juntos un enorme trabajo, tenemos una gran responsabilidad. El mundo está en una confusión tan espantosa, en un estado tan alarmante, que, cuando nos marchemos de aquí, tenemos que ser seres humanos completamente distintos, totalmente responsables, para que podamos crear un mundo diferente. Es decir, hemos de ser revolucionarios en el sentido de que tiene que realizarse en nosotros una honda revolución interna.

Jiddu Krishnamurti
libro La Libertad Interior,
 Saanen 1968. 

lunes, 5 de diciembre de 2016

La Libertad Interior. - 3ª Conversación 11 de Julio de 1968

¡MARAVILLOSA Semana!!!

Vivimos en un mundo que está por completo roto y fragmentado, un mundo en que hay una constante lucha de un grupo contra otro, de una clase, una nación, una ideología contra otra, etc. Tecnológicamente ha habido un gran adelanto, pero hay ahora más fragmentación que nunca. Cuando uno observa de hecho lo que está sucediendo, ve que es absolutamente indispensable que el hombre, es decir, cada uno de nosotros, aprenda a cooperar. No hay nada en que nos sea posible trabajar juntos, no importa que sea a favor de la nueva escuela o de la relación de uno con otro o para terminar con las monstruosas guerras que han proseguido, si cada individuo, si cada ser humano se está aislando en una ideología, con su vida fundamentada en un principio, una disciplina, una técnica, una creencia, un dogma. Con una base como esa, no puede haber cooperación. Esto me parece obvio en grado tal que no necesitamos discutirlo. Y estábamos examinando el problema de si es absolutamente posible destruir todos estos valores que uno ha establecido deliberadamente contra otros: si es del todo posible que el hombre sea libre.

Decíamos que la libertad, tanto en lo externo como en lo interno, no puede ser producto de ningún sistema, lo mismo si es político que económico, comunista o capitalista, ni de ninguna religión organizada, ni del acto de seguir a determinado grupito separado de los demás. Examinamos eso lo suficiente el otro día; dijimos además que a la libertad no se llega por ninguna filosofía, por ninguna teoría intelectual. Vamos, pues, a examinar esta mañana la posibilidad de que cada uno de nosotros se libre realmente de cualquier sistema o método. Es una de las cosas más complejas de comprender.

Cuando hablamos de sistemas, no nos referimos sólo a seguir externamente una creencia, un gurú, un instructor, una particular religión organizada, etc.; sino también el hecho de seguir un hábito mental, de vivir según cierta creencia, dogma o principio. Todo ello forma una clase de sistema. Uno tiene que preguntar por qué el hombre insiste en seguir un sistema. En primer lugar, por qué usted y yo queremos un sistema internamente; y, en segundo lugar por qué también queremos uno externamente, ¿Por qué quiere usted un sistema, siendo el sistema una tradición, una disciplina, un hábito, una serie de rutinas que la mente sigue? ¿Por qué? Si desechamos una serie de rutinas entonces seguimos otra.

Decíamos que la paz, el amor o la belleza no son posibles si no hay libertad completa. Decíamos que, evidentemente, no es posible ser libres totalmente, completamente, si en nuestro interior, psicológicamente, seguimos un método, un sistema o un hábito particular que hemos cultivado acaso durante muchos años o muchas generaciones, hábito que se ha convertido en tradición. ¿Por qué hacemos esto? Espero que mi pregunta esté clara. La tradición puede ser de ayer o de hace mil años. Es una tradición creer que usted es católico o protestante. Se trata de un sistema cuando dice «soy francés» o usted pertenece a un grupo determinado o piensa con arreglo a una cultura determinada. ¿Por qué hacemos esto? ¿Es que la mente está buscando seguridad, tratando de estar a salvo, segura? ¿Puede alguna vez ser libre una mente que de manera constante busca psicológicamente seguridad para sí misma? Y si no es libre, ¿puede alguna vez ver la verdad? ¿Puede alguna vez ver lo verdadero por medio de un sistema o tradición que le promete eventualmente la belleza, un estado de mente indescriptible?

Por favor, pensemos de nuevo en esto, más bien examinémoslo. Si se me permite sugerirlo, no escuchen simplemente un número de palabras. Decir «Intelectualmente comprendo» es una afirmación tan falsa... Cuando decimos que entendemos intelectualmente, queremos decir que oímos muchas palabras cuyo sentido comprendemos. Pero comprender significa también acción inmediata; no es que primero hay comprensión y más tarde, acaso muchos días después, viene la acción. Usted ve el significado de este problema particular; ve que no es posible que exista la libertad cuando se persigue algo o cuando se acepta u obedece cualquier ideología o tradición determinada. Si usted ve esto en realidad, no verbalmente, entonces hay acción, y lo abandona de inmediato. Pero, decir «comprendo verbalmente eso de que usted está hablando», es simplemente eludir el hecho real.

¿Por qué, psicológicamente, queremos seguridad? Tiene que haber seguridad material: alimentos, ropas y albergue. Eso es obvio. Pero, ¿por qué la mente busca certeza, exige una estructura que se convierta en sistema que le dé seguridad? ¿Por qué? ¿Y por qué insiste constantemente en su propia seguridad, en su propia protección, en su propia certidumbre? ¿Puede jamás ser libre una mente que psicológicamente esté segura de algo? Lo cual no significa que la mente haya de estar siempre en un estado de incertidumbre. Esto suscita un problema de dualidad. El conflicto, en cualquier forma que sea, es un derroche de energía. Cuando hay dualidad, hay conflicto, y éste en esencia es un completo desperdicio de energía. Cuando la mente busca certeza, tiene que crear inevitablemente el propio opuesto de ésta. Cuando mi mente está buscando con insistencia un estado en el que no haya trastorno, perturbación, conflicto, tiene que huir de modo inevitable hacia lo opuesto, hacia el trastorno, la perturbación y el conflicto. Surge la incertidumbre y la urgencia de certeza. Hay conflicto entre ambas cosas, y este conflicto en que estamos presos la mayoría de nosotros es un desgaste de energía. ¿Por qué, pues busca certeza la mente?

(Ruido de un avión en lo alto). Ustedes han oído cómo pasaba volando ese avión. Hacía mucho ruido. Antes de eso ustedes prestaban atención y tal vez deseaban que el avión no hubiera venido de manera alguna. ¿Cierto? Ustedes crean, pues, un opuesto, hacen resistencia al ruido, cosa que gasta energía inútilmente. Pero, si hubieran escuchado ese ruido sin hacer resistencia, es decir, si le hubieran prestado toda su atención, no les habría afectado nada, no habría habido ruido en conflicto con un estado en que no existe el ruido. (Me pregunto si ustedes están entendiendo todo esto).

Nos preguntamos por qué ocurre que la mente siempre busca una imagen, una fórmula, confiando en un estado de certeza que llega a ser el sistema. Aunque la mente busque constantemente protección, una sensación de seguridad y permanencia, nunca preguntamos si es que existe del todo semejante estado. Lo deseamos. Lo exigimos, pero ¿existe tal estado? Deseo una relación permanente con mi amigo, con mi esposa; y la urgencia de tal relación permanente es el sistema, la 

tradición, la estructura que va a establecer un sentido de permanencia en esa relación.

Por eso me pregunto: ¿Por qué no puede la mente vivir libre? ¿Por qué se aferra a fórmulas y sistemas? Es obvio que tiene miedo y que desea alguna imagen, algún símbolo, fórmula o sistema en los que pueda apoyarse. (Por favor, obsérvelo en usted mismo). Y cuando se agarra a algo en forma desesperada, no sólo teme perderlo, sino que ese mismo hecho de aferrarse a algo, ese miedo mismo de perderlo, está creando el propio opuesto de ello. Hay lucha entre el deseo de certeza y el miedo de no estar seguro. Y prosigue una batalla.

La mente puede inquirir si hay en la vida permanencia psicológica; puede tratar de descubrir si de algún modo es posible tal estado. ¿O no puede ser que descubra que la vida es un constante movimiento, un estado en que siempre está ocurriendo lo nuevo? Pero la mente no puede ver lo nuevo, porque constantemente está viviendo en el pasado. El pasado, que es el sistema. Cuando usted dice: «soy cristiano» o «soy hindú», el que habla es el pasado y usted no puede ver nada nuevo. Y la vida puede ser algo extraordinario en su movimiento mismo, precisamente ese movimiento que es lo nuevo y que nosotros rechazamos. Este movimiento es la libertad.

Sólo hay una cuestión, una crisis o reto para el hombre, que consiste en que tiene que ser completamente libre. Mientras la mente se aferre a una estructura, a un método, a un sistema, no habrá libertad. ¿Puede abandonarse por completo esta estructura, inmediatamente? (¿Entienden ustedes la pregunta?) El condicionamiento de la mente, que ha continuado durante muchos años o siglos, ese mismo condicionamiento es el sistema, la tradición, el hábito, etc. Mientras la mente esté cautiva en todo eso, nunca podrá ser libre. Y esta libertad no está al final; no es una cuestión de liberarse con el tiempo; no existe eso de liberarse «eventualmente», es decir, «llegar a ser» libre mediante una disciplina, una fórmula. La fórmula o el sistema sólo sirve para reformar el condicionamiento aunque de maneras distintas y no hay libertad. La pregunta es, por lo tanto: ¿Es posible que una mente condicionada en forma tan excesiva quede libre por completo de este condicionamiento, inmediatamente? Porque, en caso contrario, tal condicionamiento persistirá de diversas maneras. ¿Podemos seguir adelante partiendo de este punto?

Uno nace dentro de la doctrina cristiana, la católica, o bien pertenece a una de las muchas ramas del protestantismo. Está condicionado desde la infancia, creyendo en un Salvador, en sacerdotes, en rituales, en un solo Dios ya se sabe - en todas estas cosas. O usted es comunista, criado en el comunismo, condicionado por lo que dijeron Lenin o Marx. Por cierto que me estaba riendo solo al ver con qué facilidad quedamos presos en las palabras. El comunista sustituye la palabra «Jesús» y su filosofía por la palabra «Lenin» y la filosofía de éste. Muy fácilmente quedamos cogidos en una red de palabras. Estamos condicionados, y el reto, la crisis en la totalidad de la conciencia, es que el hombre tiene que ser libre: de lo contrario, va a destruirse a sí mismo.

¿Puede desechar la mente todo su condicionamiento de modo que sea libre en realidad, no de manera verbal o teórica o ideológica, sino de hecho libre completamente? Ese es el único reto, el único problema, ahora y siempre. Si usted también ve la importancia de esto, entonces podemos examinar la pregunta de si la mente puede descondicionarse a sí misma. ¿Podemos seguir adelante desde aquí? ¿Es posible? En esta pregunta están implicadas varias cosas. En primer lugar, ¿cuál es la entidad que va a descondicionar la mente condicionada? ¿Comprenden? Yo quiero descondicionarme. Habiendo nacido hindú o habiéndome criado en determinada parte del mundo, con todas las impresiones, culturas, libros, revistas, con lo que la gente ha dicho o no ha dicho, tan constante presión ha moldeado mi mente. Y veo que ésta tiene que ser del todo libre. Pero, ¿cómo va a ser libre? ¿Hay alguna entidad que la vaya a liberar?

El hombre ha dicho que esa entidad existe; la llaman el Atman en la India, el alma o la gracia de Dios en Occidente, esto o aquello. Es una entidad que traerá esta libertad si se le da la oportunidad de hacerlo. Se sugiere que si vivo rectamente, si hago ciertas cosas, si sigo ciertas fórmulas, ciertos sistemas, ciertas creencias, entonces seré libre. De modo que primero se afirma que existe una forma o agente eterno superior que me ayudará a ser libre, que liberará mi mente si hago estas cosas, ¿no es así? Pero el «si usted hace estas cosas» es un sistema que va a condicionarme, y eso es lo que ha sucedido. Los teóricos y los teólogos y las personas de diversas religiones han dicho: «haz estas cosas, practica, medita, domina, compele, reprime, sigue, obedece». Y luego, al final, ese agente externo vendrá, hará algún milagro y usted será libre. Vea cuán falso es esto. Y sin embargo, todas las religiones lo creen de manera distinta. Por lo tanto, si usted ve la verdad de esto, que no hay agente exterior, Dios lo que sea - que vaya a liberar la mente condicionada, entonces toda la estructura religiosa organizada de los sacerdotes con sus rituales, con su murmullo de palabras y más palabras sin sentido, ya no tendrá significación alguna.

En segundo lugar, si usted ha desechado todo eso realmente, ¿cómo es posible que se disuelva este condicionamiento? ¿Cuál es la entidad que va a hacerlo? Usted ha descartado ese agente exterior, lo sagrado, lo divino, todo eso; luego tiene que haber alguien que vaya a disolverlo. Entonces, ¿quién es? ¿El observador? ¿El yo, que es el mismo observador? Detengámonos en esa palabra: el «observador» - eso es suficiente. ¿Es el observador el que va a disolverlo? El observador dice: «tengo que ser libre y, por lo tanto, tengo que desembarazarme de todo este condicionamiento». Usted ha rechazado la entidad superior, el agente divino, pero ha creado usted otro, que es el observador. Ahora bien, es el observador distinto de la cosa observada por él? Por favor, siga esto. ¿Entiende? Esperábamos que un agente externo nos liberase: Dios, los Salvadores, Maestros, los gurús, etc. Si usted descarta todo eso, entonces verá que también tiene que descartar al observador, que es otra clase de agente. El observador es resultado de la experiencia, del conocimiento, del deseo de liberarse de su propio condicionamiento. Él dice: «tengo que ser libre». El «yo» es el observador. El yo dice: «tengo que liberarme». Pero ¿es el yo distinto de aquello que observa? Él afirma: «estoy condicionado, soy nacionalista, soy católico, soy esto, soy aquello». ¿Es en realidad diferente el «yo» de la cosa que está separada de él, la que es, según dice, su condicionamiento?

De modo que el «observador», el «yo» ese «yo» que dice que es diferente de la cosa de la cual quiere librarse - ¿está separado en realidad de la cosa observada? ¿Es eso? ¿Es que hay dos entidades separadas, el observador distinto de la cosa observada? ¿O es que hay sólo una cosa, y que lo observado es el observador, y éste es aquél? (¿Se está volviendo esto muy difícil?)

Cuando usted ve la verdad de que el observador es lo observado, entonces no hay dualidad alguna, por lo tanto, no hay conflicto (habíamos dicho que es un derroche de energía). Entonces sólo existe el hecho real, el hecho de que la mente está condicionada. No significa que «yo esté condicionado y vaya a librarme de mi condicionamiento». Así es que cuando la mente ve la verdad de esto, entonces no hay dualidad, sino sólo un estado de condicionamiento, o estado condicionado. Ninguna otra cosa. ¿Podemos seguir adelante partiendo de este punto?

¿Ve usted, pues, eso, no como una idea, sino de hecho? ¿Ve usted realmente que sólo existe el condicionamiento, no el «yo» y el «condicionamiento» como dos cosas distintas: el «yo» ejerciendo su «voluntad» para librarse del condicionamiento, y de ahí el conflicto? Cuando usted ve que el observador es lo observado, no hay conflicto en absoluto; éste se elimina del todo, de modo que cuando la mente ve que sólo hay un estado condicionado, ¿qué va a suceder entonces? Usted ha eliminado del todo la entidad que va a ejercer su poder, disciplina o voluntad para librarse de este condicionamiento, lo que significa en esencia que la mente ha eliminado del todo el conflicto.

Ahora bien, ¿lo ha hecho usted? Si no lo ha hecho, no podemos seguir adelante. Mire para decirlo con mayor sencillez - cuando usted ve un árbol, existe el observador el que ve - y la cosa vista. Entre el observador y la cosa observada hay un espacio; entre la entidad que ve el árbol y éste hay un espacio. El mira ese árbol y tiene diversas imágenes o ideas sobre los árboles. A través de esas innumerables imágenes, mira el árbol. ¿Puede él eliminar esas imágenes botánicas, estéticas, etc., de modo que mire el árbol sin ninguna imagen, sin idea alguna? ¿Lo ha intentado usted alguna vez? Si no lo ha intentado, si no lo hace, no podrá penetrar en este problema mucho más complejo que estamos investigando. El de la mente que lo ha mirado todo como «el observador», como algo distinto de la cosa observada y, por lo tanto, con un espacio, una distancia entre ella como «el observador» y la cosa «observada»; como el espacio que hay entre usted mismo y el árbol. Si puede hacerlo, es decir, si usted puede mirar un árbol sin ninguna imagen, sin ningún conocimiento, entonces el observador es lo observado. Eso no quiere decir que se convierta en el árbol cosa que sería muy tonta - sino que desaparece la distancia entre el observador y lo observado. Y ese no es una especie de estado místico, abstracto o hermoso, no significa que usted caiga en un éxtasis.

Cuando la mente descarta el factor externo divino o místico, o cualquier cosa que sea invención de una mente que no ha podido resolver el problema de liberarse de su propio condicionamiento - cuando descarta ese agente exterior, inventa otro, el «yo», el «observador», que dice: «voy a librarme de mi condicionamiento». Pero de hecho sólo existe una mente que se halla en estado condicionado, no la dualidad de una mente que dice que está condicionada, que tiene que ser libre, que tiene que ejercer la voluntad sobre su estado condicionado. Sólo existe una mente condicionada. Por favor, escuche esto con mucho cuidado. Si realmente escucha con atención, con todo su corazón, con toda su mente, verá lo que pasa. La mente está condicionada, ¡sólo eso! No hay nada más. Todas las invenciones psicológicas relación permanente, divinidad, dioses, todo lo demás - nacen de esta mente condicionada. Sólo hay eso y ninguna otra cosa más. ¿Es esto un hecho para usted? Esta es la cuestión. Si usted puede llegar a este hecho, es en verdad, una cosa de extraordinaria importancia. Porque en la observación de eso solamente, y nada más, empieza el sentido de libertad, que es la liberación del conflicto ¿Vamos a seguir o han tenido ya bastante por esta mañana?

Interlocutor: ¿Podría usted repetir la última afirmación?

Krishnamurti: Dije, creo, que si usted ve sólo ese estado, si lo conoce por completo, si se da cuenta, sin elección alguna, de que la mente está totalmente condicionada, entonces conocerá, o empezará a sentir o captar el aroma o el gusto de ese extraordinario sentido de libertad. Empezará. Pero usted aún no lo tiene, no se escape con sólo el aroma de un perfume.

Interlocutor: Si digo que «tengo la mente condicionada», ese «yo» es también un condicionamiento; entonces no sé, qué otra cosa queda.

Krishnamurti: Eso es precisamente. Si digo: «Yo estoy condicionado», ese «yo» lo está también. ¿Qué queda entonces? Sólo existe un estado condicionado. Vea que en efecto sólo existe eso. Más la mente se opone a ello, quiere hallar una salida. No dice que está condicionada y que se quedará ahí tranquilamente. Cualquier movimiento por mi parte, consciente o inconsciente, es el movimiento de lo condicionado. ¿Cierto? No hay, pues, movimiento, sino sólo un estado condicionado. Si usted puede quedarse por completo así sin volverse neurótico - ¿entiende? - entonces usted lo descubrirá. Pero dirá: «¿cuál es la entidad que va a descubrir?» No hay otra entidad que vaya a descubrir. Así empezará la misma cosa, la oposición, el hallar una salida.

No sé si usted está siguiendo todo esto.

La mente siempre ha eludido este estado implacable. Está condicionada desde la infancia, desde el principio mismo de la vida, desde hace millones de años, y ensaya todas las formas para escapar: dioses, sistemas, filosofías, sexo, placer, ideas. Hace todo por salir de ese estado condicionado, y aún lo sigue haciendo cuando dice: «tengo que ir más allá de esto». Así que, no importa el movimiento que haga una mente condicionada, cualquiera que sea el movimiento que siga continuará en estado de condicionamiento. Por eso uno se pregunta si la mente podrá quedarse por completo con el hecho, y nada más. ¿Comprende? Quedar así, habiendo descartado todo el sistema de gurús, maestros, instructores, salvadores, ya sabe, todas las cosas que el hombre ha inventado para ser libre.

Jiddu Krishnamurti

libro La Libertad Interior

Saanen 1968.