* Reiki * Energía de Amor Divino

Re-encuentra tu Auto sanación Física * Armonía Emocional * Claridad Mental * Protección Energética

Re-conoce la herramienta que Re-active tu AUTO-MAESTRÍA

Re-conecta tu Ser con El Amor Divino que es este Universo y date Permiso para un FIN*INICIAL en tu Vida!!!

Te invitamos a través de * Loto Blanco * y el Grupo Avatar Armonía a formar parte del Servicio Activo para el establecimiento de la Nueva Tierra de 5ta Dimensión!

NAMASTÉ!!!

"Te advierto, quien quieras que fueres, ¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros ¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los Dioses." ORACULO DE DELFOS

Mostrando las entradas con la etiqueta OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV. Mostrar todas las entradas

martes, 21 de noviembre de 2017

Contemplar la verdad desnuda.

Hace algunos años, unas personas que dirigían un campo nudista me propusieron visitarlo para que viese de qué se trataba. Lo visité; naturalmente yo parecía un bicho raro al ser el único que estaba vestido entre tantas personas. Poco a poco se me fueron acercando chicas jóvenes, mujeres, hombres, y lo extraordinario es que cuando uno se encuentra ante tantas personas desnudas, no le produce ninguna impresión. Yo mismo estaba sorprendido. Miraba y me decía:



«¡Verdaderamente, no hay de qué escandalizarse!» Todo parecía muy simple y natural: las personas, su actitud, su expresión. Después nos sentamos y todos me interrogaban sobre distintos temas y escuchaban con gran atención.

Os estaréis preguntando si estoy a favor o en contra del nudismo. No estoy ni a favor ni en contra, sin embargo noté ciertas cosas que no eran correctas. Me habían dicho que los nudistas, al haberse liberado de ciertos complejos, podían encontrar más fácilmente la santidad, el equilibrio, y también la pureza, y me interesaba ver si era cierto. Por desgracia esto no era totalmente cierto.

En primer lugar se aburrían, pues no hacían casi nada; pero sobre todo, al no tener ningún conocimiento iniciático acerca de la naturaleza y poder de los elementos - la tierra, el agua, el aire, la luz - no recibían muchas de sus ventajas. También noté que no se habían liberado de toda clase de deseos y necesidades que el hecho de vivir desnudos les permitía satisfacer. Por consiguiente, la desnudez no los conducía a la pureza.

La pureza es algo más que la capacidad de desnudarse sin sentir vergüenza. Por otra parte, la pureza no se limita al campo de la sexualidad, sino que abarca todas las regiones y campos de la existencia. El hombre comprende cuando introduce la pureza en su intelecto; se vuelve activo y poderoso cuando la introduce en su voluntad; goza de buena salud cuando entra en su cuerpo físico, y se vuelve clarividente cuando entra en su corazón y en su alma. «Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios», decía Jesús. Así pues, la pureza limitada a la cuestión sexual no es suficiente.

En estos momentos el nudismo se practica en todo el mundo; se editan revistas y se escriben artículos, pero los conocimientos esenciales sobre este tema son insuficientes. Mientras los seres humanos no posean ciertos conocimientos espirituales, el nudismo no les aportará nada de lo que imaginan; sólo e trata de algunos ensayos que no llegarán muy lejos.

Está bien comulgar con las fuerzas de la naturaleza, con el aire o con el sol, pero en tanto el ser humano no tenga conocimientos más vastos acerca de la naturaleza y de él mismo, todo ello servirá de muy poco. Quizás estén abiertos sus poros físicos, pero los espirituales están taponados, porque en realidad no sabe lo que es exponerse a las corrientes cósmicas. Por consiguiente se beneficia muy poco de todo ello, a pesar de vivir desnudo en plena naturaleza.

No hay nada malo en permanecer desnudo puesto que todo el mundo se desnuda en su casa, se baña, etc... Se admite que uno esté desnudo en su casa, pero delante de los demás está mal visto... ¿Por qué? Como quiera que los seres humanos no tienen suficiente pureza y fuerza para dominarse, se han visto obligados a inventar reglas para protegerse los unos de los otros. Pero, en realidad, no hay nada malo en estar desnudo. Por otra parte, si preguntamos a la naturaleza si está furiosa porque las personas se paseen desnudas por los bosques y por las playas, contestará que le da igual, que si ellos se encuentran cómodos pueden ir desnudos. También añadirá que cuando los envió sobre la tierra no estaban vestidos. Si por alguna razón han decidido vestirse, es su problema, pero que ella los creó desnudos.

El cuerpo de los hombres y de las mujeres posee ciertas antenas etéricas gracias a las cuales pueden comunicarse con la naturaleza y recibir su fuerza y sus mensajes. Pues bien, si pueden exponerse a ella en el bosque o al borde del mar para realizar un trabajo espiritual con la tierra, el aire, el sol y el agua, tienen muchas más posibilidades de emitir corrientes y de captarlas y, por consiguiente, de obtener resultados positivos. Los brujos, y sobre todo las brujas, utilizaron siempre la desnudez en sus prácticas, ya que conocían su gran poder; la literatura ocultista relata numerosos casos en los que las brujas se desnudaban para hacer sus conjuros, sus hechizos, lanzar sus maldiciones... La desnudez atrae tanto al bien como al mal, por esto es peligroso exponerse desnudo si no se es bastante consciente y dueño de sí mismo como para cerrarse a todo lo negativo, tenebroso, y abrirse a lo luminoso.

Realmente los hombres y las mujeres no tienen la misma actitud ante la desnudez. En conjunto las mujeres se exhiben más fácilmente desnudas que los hombres. Estos sienten más bien vergüenza al desvestirse delante de los demás, pero les gusta ver a las mujeres sin ropa y a éstas les gusta exhibirse. La naturaleza los ha hecho de este modo. Desde hace siglos, por más que se intente inculcarles que la desnudez es contraria al pudor y a la pureza, vemos que muchas mujeres aún no han llegado a aceptar esta idea. Aunque obedezcan poniéndose vestidos, en su fuero interno no han admitido esta regla, pues no corresponde a su naturaleza profunda. No es por vicio o desvergüenza que les guste desnudarse, sino que obedecen a su idiosincrasia y no ven en ello ningún mal.

La mujer puede ser reprendida por el uso que hace de su desnudez, pero no por su natural necesidad de mostrarse así. Cuando ha comprobado cuán débiles son los hombres y lo fácilmente que pierden la serenidad ante su cuerpo, la mujer ha pensado que podía aprovecharse de ello, y ahora utiliza su belleza para dominarlos, explotarlos o vengarse de ellos. Hoy en día esto es tan corriente que casi no se encuentran mujeres que ignoren el poder de su encanto físico y no intenten utilizarlo sobre los hombres para manejados a su antojo. De esto sí que son culpables.

Que sean hermosas y tengan encanto está muy bien, nadie se lo puede reprochar, pero en vez de utilizar los poderes que la naturaleza les ha dado para tentar al hombre y hacer que se enfangue en la suciedad, deben aprender a utilizarlos para ennoblecerlo, inspirarlo y unirlo al Cielo.

En los Misterios se menciona que el Iniciado debe llegar a contemplar a Isis sin ningún velo.

Gracias a su pureza y sabiduría, el Iniciado hace caer uno a uno los velos de Isis, la Naturaleza, para poder contemplarla en todas sus manifestaciones, conocerla en todos sus secretos, en toda su belleza. Por este motivo, simbólicamente, idealmente, una mujer desnuda delante de su amado representa a Isis sin velo ante los ojos del Iniciado. Los seres humanos no lo han comprendido, pero durante toda su vida no hacen más que repetir los misterios de la Iniciación, los misterios de Isis. ¿Por qué aparece la novia envuelta en velos y en su noche de bodas se desnuda delante de su amante para ser contemplada? Casi todo el mundo desconoce el profundo significado de estas costumbres, y sólo retienen el aspecto más grosero, inferior y material, en lugar de prepararse para comprender uno de los más grandes misterios de la naturaleza. Por esto surgen después tantas anomalías, porque no se está preparado.

Los recién casados van en viaje de novios: a esto lo llamamos «luna de miel», y se tiene la idea de que es un período en el que hay que revolcarse en los placeres sexuales hasta la náusea. 

¡Qué manera tan triste de vivir el símbolo eterno del Iniciado que se presenta ante su novia, Isis, para celebrar la boda! Por esto no encuentran ni el amor, ni la felicidad, sino todo lo contrario.

Mientras se obstinen en comprender las cosas de manera errónea, ¡que no esperen encontrar lo que buscan! Preguntamos a una madre «¿Dónde está su hija? Ha salido con su marido a pasar su luna de miel en Venecia». Otra vez la expresión «luna de miel». y verdaderamente, ¿qué van a elaborar este par de mentecatos si no poseen ningún conocimiento? Abusarán del placer hasta hastiarse mutuamente. Al estar ciegos, ninguno de los dos verá la verdadera belleza del otro, no percibirán el espíritu ni el alma, ese esplendor que se encierra en su interior; sólo verán la piel, las piernas, la materia, nada más. ¡Pobre humanidad!

El Iniciado, por su parte, no piensa en revolcarse en los placeres, sino que se prepara para su novia, para Isis, y también para una clase de éxtasis que desconocemos. El sabe que la belleza y perfección divinas se reflejan por todas partes en la naturaleza, pero en ninguna otra parte esta belleza y perfección están mejor representadas que en el cuerpo humano. En nuestro entorno, todo está diseminado; los océanos son una parte del cuerpo cósmico, los ríos, las montañas o el cielo también lo son. Sólo el hombre y la mujer reflejan el cuerpo cósmico en su totalidad. Por este motivo, cuando el Iniciado ve a una criatura que refleja mejor que las demás los esplendores del universo, la contempla con placer a fin de unirse a la belleza divina. 

Enseguida se da cuenta de que es una criatura que le habla de las virtudes de Dios, y al contemplarla reencuentra esta belleza divina. Mientras que los hombres y las mujeres ordinarios, en lugar de maravillarse del modo cómo reflejan el cielo los seres queridos, lo que hacen es abalanzarse sobre ellos y los echan a perder. Se parecen a esos caballos que se lanzan al galope a través de un prado lleno de flores: todas quedan destrozadas. Hombres y mujeres se maravillarían mucho más ante este esplendor celestial si estuvieran instruidos en la Ciencia Iniciática, y además sacarían de él inspiración, fuerza, energía y voluntad para continuar con su trabajo.

Y aún añadiría algo muy interesante sobre este tema. Ya sabéis que todos los miembros y órganos del cuerpo humano corresponden a fuerzas que circulan por el cosmos. Los diferentes órganos del cuerpo físico han sido formados en relación a estas fuerzas. Hace varios años os revelé a qué regiones del cosmos estaban vinculados los senos de la mujer, y algunos os sorprendísteis. Todo el mundo piensa que sólo sirven para alimentar al bebé. Está claro que sirvan para esto, pero también puede suceder que tengan otra función que desconocemos. Yo dije que el seno izquierdo está relacionado con las corrientes de la Luna, y el derecho con la Vía Láctea, y que si la mujer fuera consciente de ello le podría ser muy beneficioso para su evolución espiritual. La mayor parte del tiempo ella ignora que está en comunicación con toda la naturaleza y también con los seres humanos. Pero aunque ella ignore esta comunicación etérica, magnética, ésta tiene lugar y sus dos senos dan y reciben algo. 

Poco tiempo después de revelar esto, visité en España un museo en donde vi el cuadro de un pintor casi desconocido que representaba a una mujer desnuda con la luna sobre su seno izquierdo y la Vía Láctea surgiendo de su seno derecho.

Quedé estupefacto al verlo y me sentí feliz porque era la confirmación de una verdad iniciática.

Ciertamente este pintor poseía conocimientos iniciáticos.

El cuerpo del hombre y de la mujer constituyen en sí mismo un resumen del universo. El discípulo tiene que saber cómo contemplarlo, respetarlo, maravillarse ante él y, por encima de todo, tomarlo como un punto de partida para unirse al mundo divino, allá en lo alto, para glorificar al Señor y avanzar por el camino de la evolución. Entonces podrá descubrir todos los secretos de la naturaleza, pues al no tener que sufrir más violaciones y vejaciones por parte de él, Isis se le desvelará, y dirá: «Este ser está atento, me ama, me respeta, me admira, me mostrará a él». La verdad se revelará así, porque Isis es esto: la verdad. Esta se revelará a su espíritu en toda su desnudez, es decir ,tal cual es allá en lo alto, y no aquí abajo, escondida tras los velos, las ilusiones, «maya». Porque la verdad se revela sólo a aquél que sabe comportarse correctamente frente a los misterios del amor.

Contemplar a Isis sin velo es contemplar la verdad. Por esto los Iniciados hablan de conocer la «verdad desnuda», desprovista de sus velos. ¿En qué consisten estos velos? Son siete y corresponden a los siete planos: físico, etérico, astral, mental, causal, búdico y átmico. Cuando se levanta el séptimo velo se contempla a la Madre Divina, la Madre Naturaleza, desnuda, es decir, en su materia más pura, más sutil, completamente fusionada con el espíritu. 

Si durante vuestra vida queréis conocer a alguien, intentad conocedo por él mismo y no sólo por sus vestidos, por sus velos. Para conseguido debéis elevaros hasta la región en donde se encuentra verdaderamente su espíritu, su Yo superior, pues allí es donde lo conoceréis. En tanto os detengáis en uno de los velos de su aspecto exterior, os cansaréis inútilmente, mientras que si encontráis a aquél que está detrás de las apariencias, nunca os sentiréis cansados y descubriréis una fuente de alegría inagotable. Por lo demás, esto es lo que yo hago con vosotros. Si no pensara así, hace tiempo que me habría cansado de vosotros. Habría dicho: «Nada me interesa de ellos.

¡Siempre las mismas caras!» Por suerte no pienso así, y desde hace mucho tiempo os he «desnudado» como hacen los hombres cuando encuentran a una mujer. De todos modos, no me comprendáis mal...

Nunca se ha sabido interpretar esta tendencia que tiene el hombre de querer desnudar a la mujer para contemplarla. La naturaleza le ha dado este instinto para incitarlo a que no se quede estancado en el aspecto externo, sino que vaya más lejos, más arriba, allí donde está realmente desnuda, es decir, en su mayor pureza, esplendor y luz. Allá arriba no hay nada vergonzoso, pues no se contempla su cuerpo físico - sus cabellos, pecho, etc... -, sino su alma, la Divinidad. Los seres humanos no saben interpretar el lenguaje de la Naturaleza: sienten en ellos ciertos instintos, y se entretienen con sus manifestaciones más groseras; por ello capitulan, se vienen abajo y ése es su final.

Cuando os digo que os he desvestido quiero decir que no quiero conoceros sólo en el plano físico, sino que busco en otra parte, en el plano divino, y cuando os miro veo a hijos e hijas de Dios. En ese momento todo resulta fantástico, siento una gran alegría en mí, y entonces la vida fluye. ¿Por qué razón no aprenderíais vosotros a actuar de la misma manera? Naturalmente que la forma es necesaria, pero no puede satisfaceros por mucho tiempo, es sólo un punto de partida. Es como un frasco que únicamente es indispensable para proteger el perfume, esta quintaesencia que es la vida. Tenéis que fijaros en el espíritu que propaga la vida, la luz, que vibra, que crea mundos,.. Si lo hacéis nunca sufriréis decepciones, de lo contrario, tarde o temprano, os sentiréis defraudados.

De momento sólo tenéis una ligera idea de toda la ciencia que encierra la palabra «desnudez».

Estar desnudo es haberse despojado de todas las concepciones erróneas y de cualquier deseo.

Sólo la verdad está desnuda; por consiguiente, para alcanzar la verdadera desnudez hay que liberarse de todo lo que es opaco, grosero e impermeable al mundo divino. Cuando se ha alcanzado esta desnudez, uno puede elevarse muy alto a fin de recibir los mensajes del Cielo, su sabiduría y su amor.

Si las personas no consiguen gran cosa con sus meditaciones, es porque intentan elevarse sin haberse desembarazado antes de sus viejos vestidos sucios y agujereados, simbólicamente hablando. ¿Cómo pueden recibir algo sus antenas actuando de esta forma? Hay que enfrentarse al Cielo completamente desnudos, es decir, despojados de deseos, conjeturas y prejuicios. Así pues, uno se quita sus vestidos y asciende. Cuanto más se desnuda, más asciende... A continuación, cuando desciende de nuevo, se viste otra vez para reemprender su trabajo en la materia. En la Tierra es necesario estar vestido, pero en el Cielo, no; el Cielo sólo ama a los seres «desnudos».

Ahora podéis comprobar la magnífica imagen que nos han dado los Iniciados cuando hablan de la verdad completamente desnuda, de Isis sin velo.


Omraam Mikhaël Aïvanhov
Los secretos del libro de la naturaleza

martes, 1 de agosto de 2017

Vivid en la poesía


En la calle, en las tiendas, en el metro o en las estaciones, no vemos más que semblantes apagados, herméticos, inexpresivos. ¿Es normal que los humanos manifiesten tan poca alegría al verse, y que se mortifiquen unos a otros con un espectáculo tan prosaico? ¿Por qué no se muestran más cálidos, más expresivos, más sonrientes, más vivos? y aún sin tener motivos para estar tristes o desdichados, solamente viéndoles, recibimos esas influencias y entonces llegamos al trabajo, o regresamos a casa, de mal humor, deprimidos, y transmitimos este estado a nuestros compañeros o a nuestra familia. Esta es la vida deplorable que continuamente los humanos se están creando entre sí. ¿Creéis que no es importante mostrar a todos aquellos con los que os relacionáis un rostro abierto, amigable, fraternal? 


Esto es la verdadera poesía. Para ser verdaderamente poeta, no basta con escribir versos. El verdadero poeta es aquél que crea la poesía en su propia vida, esforzándose en introducir en ella la pureza, la luz, el amor, la alegría.



Algunos dirán: "Pero, ¿cómo se puede sonreír, como se puede estar contento, si se piensa en todas las tragedias que agobian a la humanidad? ¡Y todas las desgracias que se encuentran en la calle!..." ¡Ah! ¿ Creéis que se sentirán mejor si os ven con la cara larga? Es evidente que hay que hacer algo para ayudar a los desgraciados. Pero si vosotros, que no sufrís privaciones, ni enfermedades, ni persecuciones, os paseáis con un semblante lamentable, ¿qué esperáis obtener de ello? Para ayudar a los demás, hay que empezar por presentarles, por lo menos, un rostro abierto, sonriente.



Gracias a la poesía, amamos a los seres y buscamos en ellos algo sutil, luminoso porque necesitamos mirar, sentir, respirar algo que nos apacigüe, que nos armonice, que nos inspire, ¿por qué los humanos nunca se preocupan de la penosa impresión que producen en los demás? Siguen ahí, apagados, gruñones, con los labios apretados, las cejas fruncidas, y aunque intentan mejorar su apariencia exterior con toda clase de trucos, su vida interior, prosaica, corriente, no deja de transparentarse. 



El mayor secreto, el método más eficaz, es el amor, el amor que armoniza, que ilumina vuestro rostro y todo vuestro ser interior.



Al salir, por la mañana, de vuestra casa, pensad en saludar a todas las criaturas del mundo visible e invisible. Y ya veréis como después, a lo largo del día, os sentiréis vivir en la poesía porque habréis enviado vuestro amor, y desde todas las regiones del espacio el amor retornará a vosotros multiplicado. ¡Cuántas cosas se pueden hacer para aportar a la vida belleza y poesía! No hay que dejarse acaparar por las preocupaciones y los asuntos materiales, sino reservar un poco de tiempo para consagrar las energías a todas esas actividades que darán sentido a vuestra existencia. Los humanos aún no lo han comprendido; hablan de amor, quieren ser amados, pero permanecen cerrados, apagados... ¡prosaicos, en una palabra! No saben como vivir esta vida poética gracias a la cual les amarán. Si fueran más inteligentes, comprenderían hasta qué punto esta actitud es deplorable para ellos y para los demás.



Procurad ser cada día más vivos. Ahí está vuestra salvación y la de los demás. Y volverse más vivo, significa dar vuestra luz y vuestro calor. Este es, en efecto el ejercicio que debéis hacer para salir un poco de vosotros mismos, de este estado de estancamiento tan prosaico: aprended a mantener conscientemente en vosotros mismos un estado de poesía. 



¡Es tan agradable encontrar a alguien en quien sentir que todo esta animado, Iluminado! Se ama a un árbol porque tiene frutos, se ama a una fuente porque de ella brota el agua cantarina, se ama a las flores porque tienen colores y perfumes y, de igual modo, se ama a las criaturas que se abren para dar algo claro, luminoso, perfumado y melodioso. Aprended pues a cultivar en vosotros este estado de irradiación, de esplendor. Acostumbraos a sonreír, a mirar con amor, a desprender de vuestro corazón algunas partículas vivas para enviarlas a los demás... ¡y seréis vosotros quienes os sentiréis los más felices!

Omraam Mikhaël Aïvanhov

lunes, 6 de agosto de 2012

Revivid los momentos de Felicidad


Vais a un concierto y oís, supongamos una sinfonía de Beethoven o una Misa de Mozart que os eleva. Habréis vivido durante este tiempo momentos sublimes y, de vuelta a vuestra casa, pensáis que os gustaría volver a oír esa misma música para poder sumergiros en la misma atmósfera, y revivir las mismas maravillosas sensaciones. ¿Qué hacéis entonces? Sabéis que esta música está grabada. Vais entonces a comprar el disco, y cuando lo tenéis, podéis escucharlo tantas veces como queráis; forma parte de vuestra discoteca.

Pues bien, sabed que también existe una discoteca en nosotros mismos. Sí, el menor acontecimiento que vivimos durante nuestra existencia queda grabado en nosotros. En psicología, estas grabaciones reciben el nombre de memoria o de subconsciente. Poco importa el nombre que se les de, lo esencial es saber utilizarlas. Cuando consigáis vivir un segundo divino, la eternidad ya se ha deslizado en este segundo. Habeis imprimido un cliché, y este cliché vivirá eternamente, permanece ahí, imborrable en vosotros. Por lo tanto, cuando os sintáis indispuestos, trastornados, en el vacío, entrad en vuestra discoteca interior y esforzaos por reencontrar esos estados de conciencia maravillosos gracias a los cuales, por lo menos durante algunos segundos, comprendisteis que la existencia puede ser luz, paz, belleza, amor, plenitud. Incluso si de momento os encontráis en una situación y estado de ánimo muy alejados de esos momentos felices, como estos aún permanecen en vosotros, podéis recuperados y sentiros invadidos por sus vibraciones benéficas.

Desconocéis las' inusitadas posibilidades que poseéis, y esta ignorancia es la que os impide comprender, avanzar, crear. Lo tenéis todo dentro de vosotros, pero no trabajáis porque nadie os ha revelado vuestras posibilidades. y así, el tiempo pasa, la vida se va y sin haber hecho nada.

Incluso la criatura más desgraciada, la más desprovista, ha tenido en su vida algunos momentos de felicidad que puede recordar para neutralizar los pensamientos y los sentimientos que le agobian. ¿Por qué recordar continuamente sus decepciones, sus penas? La ignorancia, siempre la ignorancia... Observaros y constataréis que no os esforzáis demasiado para revivir los momentos felices que habéis tenido. Por el contrario, ¡con qué facilidad retenéis los recuerdos penosos y dolorosos! ¿Por qué? ¿De quésirve? Es ya el momento de aprender a trabajar con los elementos positivos.

En vuestra familia, con vuestros amigos, ¿no habéis vivido momentos felices?.. Y con libros,con obras de arte, con música... o frente a algunos espectáculos de la naturaleza... Entonces, rememorad esos momentos, aunque sólo sean tres, cuatro, o tan sólo uno de ellos... Recordadlos a menudo... recordad el lugar, las circunstancias, las personas, concentraros para recobrar los mismos pensamientos, los mismos sentimientos, las mismas sensaciones. Poco a poco, tendréis la impresión de vivir de nuevo estos estados, con la misma. intensidad, como si los estuvierais viviendo realmente. Lo esencial no es lo que ocurre objetivamente, en el exterior, sino lo que sentís interiormente.

Rememorad desde ahora todos los momentos en los que habéis comprendido, sentido que la vida era bella y que tenía un sentido. Que todos estos momentos estén ahí a vuestra disposición para el día en que los necesitéis. Incluso procurad saber elegir el recuerdo ya que según las circunstancias, al igual que una música es más apropiada que otra, éste puede ser más benéfico que otro.
y cuando hayáis recopilado estos momentos, rememoradlos a menudo. Así los amplificaréis, los vivificaréis y contrariamente a lo que ocurre con los discos comerciales que acaban deteriorándose por el uso, cuanto más utilicéis esos otros discos grabados en vuestro corazón, en vuestra alma, más sólidos y resistentes se volverán. Además, rige la misma ley tanto si son benéficos como nocivos: cuánto más los utilicéis más resistentes se volverán.

¿Lo habéis comprendido? Cuando os sintáis desgraciados, desmoralizados, siempre es posible recordar aquellos minutos en los que sentisteis la realidad de la vida divina. Recordad, siempre habréis vivido algún día en vuestra vida en el que sentisteis una voz magnífica cantar melodías celestiales. Entrad en vuestra discoteca interior, poned el disco en vuestro aparato; os sentiréis de nuevo cautivados, atrapados por su encanto... Poco a poco os recuperaréis y seguiréis vuestro camino llenos de esperanza.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

viernes, 27 de julio de 2012

Un secreto mágico: LA GRATITUD


Aprended a poner en una balanza las pequeñas contrariedades de la existencia y todos los bienes que la Providencia os ha distribuido generosamente, y sacad de ello las debidas conclusiones: tan sólo podréis experimentar gratitud.


Observaos y constataréis que en lugar de ver las cosas de esta manera, no hacéis sino comparar lo poco que poseéis en relación con todo lo que poseen otros más privilegiados que vosotros. Pues bien, esta no es una buena comparación. Si tenéis una necesidad imperiosa de hacer comparaciones de esta índole, ¿por qué no tener en cuenta todas las ventajas que poseéis en comparación con tantas otras personas en el mundo que viven en condiciones verdaderamente horribles?... Los humanos con su ingratitud y descontento constantes, demuestran ser poco inteligentes: en lugar de tomar conciencia de las bendiciones con las que el Cielo les ha colmado, sólo tienen motivos para sentirse desgraciados.


Todas las mañanas, al despertaros, invocad para que la alegría y el amor os invadan. En lugar de empezar el día pensando que os falta dinero, que aquél o aquélla a quién amáis os es infiel, que cierto vecino o determinado compañero de trabajo os acosa, decid: 
"Señor Dios, Te agradezco hoy el sentirme vivo, con salud, el poder respirar, comer, andar, mirar, oír, pensar, amar, pues éstos son tesoros inestimables". 
Sí, levantaros, cada mañana agradeciendo al Señor por todo lo que tenéis.




Tan solo la gratitud puede salvarnos. y debemos aprender incluso a dar gracias por los acontecimientos desagradables, ya que es la mejor forma de transformarlos. Si gritáis u os subleváis, vuestro estado no mejorará nunca. Pero si decís: "Oh, gracias Señor porque seguramente hay una razón por la que he encontrado este obstáculo, tengo todavía algo que aprender", entonces sentiréis que poco a poco vuestras dificultades se transforman en oro y piedras preciosas. Sí, es como si las recubrierais con polvo de oro o de cristal: aparecerán otro día bajo un aspecto distinto. Probad y veréis.



Nada puede resistirse frente a la gratitud. Por lo tanto, dad todos los días gracias al Cielo por todo l0 que os ocurre porque es para vuestro bien. Desde hoy, decid: "Gracias Señor, gracias Señor..." Dad gracias por lo que tenéis y por lo que no tenéis, por lo que os hace feliz y por lo que os hace sufrir. Así es como mantendréis en vosotros la llama de la vida. Esta es una ley que debéis conocer. Diréis: "Pero, ¿cómo se puede estar agradecido cuando se es desgraciado, se está enfermo, o en la miseria? ¡No podremos hacerlo nunca!" Si podéis, y este es el mayor secreto:

incluso sintiéndoos desgraciados, debéis encontrar una razón para dar las gracias. ¿Sois pobres, estáis enfermos? Agradeced, agradeced, alegraos... ¿de qué? De ver a los demás ricos, con buena salud, en la abundancia, y veréis, poco tiempo después se abrirán ciertas puertas y descenderán bendiciones sobre vosotros.
El saber dar gracias e incluso alegrarse cuando aparentemente no se tiene ningún motivo para ello, es una extraordinaria filosofía que os dará la posibilidad de superar todas las dificultades, de observar la vida desde arriba, de dominar todas las situaciones. Ningún químico ha descubierto todavía un elemento que produzca efectos tan poderosos sobre el ser humano como el agradecimiento. En ningún laboratorio se ha estudiado todavía la repercusión que el agradecimiento puede tener sobre el organismo humano, todo lo que puede cambiar en el cerebro, en el corazón, en los pulmones e incluso en el sistema circulatorio, muscular...

¿Cómo no agradecer todo lo que el Cielo nos da? Sólo que no se ve, porque estamos acostumbrados a mirar siempre hacia abajo, es decir a mirar lo que no funciona, todo lo que motiva las preocupaciones, las inquietudes y los pesares. Nos olvidamos de mirar hacia arriba, allí donde se encuentra la luz, la belleza y todo lo que puede dar precisamente un impulso a nuestra alma, forzada a descubrir los medios para superar las dificultades y dar gracias al Cielo.

Las preocupaciones, las dificultades existirán siempre, hagáis lo que hagáis; es inútil luchar contra ellas, porque seréis vosotros los que sucumbiréis. ¿Qué hay que hacer entonces? Lo mismo que hacemos contra las intemperies o contra los insectos: equiparse. Para resguardarnos de la lluvia, cogemos un paraguas; para protegemos del frío, nos vestimos con ropas de abrigo o instalamos una estufa; y para protegemos de los mosquitos, colocamos una mosquitera o utilizamos algún producto. Pues bien, para protegerse de las dificultades, no hay otra solución que la de mirar hacia lo alto para recibir la luz y la fuerza; será entonces cuando, no sólo triunfaréis, sino que os sentiréis profundamente agradecidos.

El que aspira a la felicidad debe saber dar las gracias por todo lo que posee, e intentar aportar algo luminoso a los demás. Debe aprender a alegrarse, y particularmente a apreciar todo aquello que ha sido desdeñado o despreciado. Debe procurar descubrir, cada día, un acontecimiento, un encuentro, un pensamiento con el que sentirse bien, o maravillado, y ponerlo en su corazón, en su memoria, en su inteligencia. Sí todos los días dais gracias al Señor, si estáis contentos por todo lo que os da, poseeréis el secreto mágico que puede transformar vuestra vida, y las entidades luminosas del mundo invisible se acercarán a vosotros para ayudaros.

lunes, 9 de julio de 2012

La soledad no existe


¡Cuánta gente se queja de la soledad!. Pues bien, deben saber que han sido ellos quienes han creado esa soledad en sí mismos, en su cabeza. En realidad, nunca se está solo. Y, ¿por qué entonces se sienten solos? Porque no tienen demasiado amor. Ellos os dirán: "¡Pero cómo, si tenemos demasiado amor, no hacemos más que soñar con el amor!" Precisamente ahí está su error, sueñan con el amor, esperan el príncipe o la princesa de las Mil y Una Noches y por eso se sienten solos: porque esperan el amor en lugar de buscarlo en ellos mismos. El amor que se espera, nunca llegará. No hay que esperar que el amor venga del exterior, el amor está dentro de, nosotros. Dejad que salga, que se manifieste porque sólo así lo encontraréis realmente.

Nunca estamos solos: todo el universo nos escucha. Todas nuestras palabras, todos nuestros gestos tienen eco. Por ejemplo, si cuando salís de vuestra casa, por la mañana, sonreís al mundo entero, saludáis a toda la creación diciendo: "Buenos días, buenos días, buenos días", no os sentiréis solos durante el día, porque desde todos los rincones del espacio llegarán hasta vosotros voces que os contestarán haciendo eco: buenos días, buenos días, buenos días... Los humanos salen de sus casas encerrados en sí mismos: ven y oyen a los demás a su paso, pero nos los miran, ni los escuchan. ¿Por qué no recordar que el mundo entero está habitado por criaturas que merecen que se les mande un pensamiento, buenos deseos: la luz, la paz, la alegría... ¿Tan dificil resulta abrirse, sonreír, dar el primer paso? Siempre esperan que sean los otros quienes lo hagan, y en la espera, se lamentan porque se sienten solos.

Empezad desde hoy a cambiar de actitud y veréis como ya no os sentís solos. Diréis: "Si, pero la gente que por todos lados nos encontramos, en la calle, en los almacenes, en nuestro lugar de trabajo, no nos inspiran, y por otro lado, si nos mostramos con ellos tan abiertos, no nos comprenderán". Es verdad, hay gente que no os comprenderá; si les saludáis, si les sonreís, dirán: "¿Qué le ocurre a éste?" Pero solo algunos se mostrarán incapaces de comprenderos, habrá muchos otros que os comprenderán y se sentirán felices. Además, ¿Acaso vivimos sólo para la gente con la que nos encontramos? No, vivimos para toda la creación, y en las regiones invisibles existen numerosas criaturas que sabrán apreciar vuestro amor, y esto es lo esencial.

Incluso, ¿por qué no aprendéis a mirar de otra forma menos superficial, a toda esa gente con la que os cruzáis y que nada os inspira? Siempre os fijáis en la apariencia, y es cierto que a menudo no es muy agradable. Pero los humanos no son sólo lo que aparentan, cada uno tiene también un alma, un espíritu, e incluso si esta alma y este espíritu raramente se manifiestan, están ahí y tienen siempre la posibilidad de aparecer y expresarse. No demuestra ser inteligente quien observa a los humanos de forma tan superficial. Un sabio sabe que los hombres y las mujeres son hijos e hijas de Dios, y con esta idea trata a todos los seres. Este es un trabajo creativo que realiza, ya que, de esta forma, desarrolla el lado divino de todos aquellos que encuentra... y se siente feliz. Creedme, la mejor manera de actuar con los demás, es descubriendo sus cualidades, sus virtudes, sus riquezas espirituales y concentrarse en ellas.

Descubrir los defectos de la gente no tiene ningún mérito, es demasiado fácil; además, es algo que todo el mundo hace... A partir de ahora, intentad prescindir de los detalles no demasiado virtuosos, y en cambio haced hincapié en el principio divino existente en cada ser. Sí, ¿por qué no tener sentimientos sagrados para aquello que en el hombre es divino, inmortal y eterno? Es así como realizaréis un buen trabajo sobre vosotros mismos y ayudaréis también a los demás.

Mientras que si tan sólo os ocupáis de sus defectos, os perjudicáis, porque absorbéis sus suciedades y, además, impedís que ellos evolucionen. y ¿cómo queréis después no sentiros solos?

Criticando a los demás, subrayando sus defectos, no hacéis más que cavar un foso entre ellos y vosotros. Cuando sepáis, a través de vuestra alma y de vuestro espíritu, entrar en relación con todas las almas y todos los espíritus de la tierra, cuando lo mejor de vosotros mismos descubra lo mejor de los demás, entonces ya no os sentiréis solos.


Omraam Mikhaël Aïvanhov
EL DEBER de SER FELIZ 

sábado, 16 de junio de 2012

Nuestra mejor protección. .



El Aura



Al igual que la tierra, el hombre está rodeado, por así decido, de una atmósfera, y esta atmósfera es la que la Ciencia iniciatica denomina aura. Es a través de nuestra aura que nos comunicamos con las fuerzas y las corrientes que circulan en el espacio; según las cualidades de nuestra aura, según su sensibilidad, su pureza, su fuerza, recibimos unas u otras influencias, o no recibimos ninguna. Vivimos rodeados de corrientes negativas, pero si tenemos un aura muy poderosa, muy luminosa, estas corrientes no pueden traspasada y llegar hasta nuestra conciencia para desquiciamos o molestamos. ¿Por qué? Porque antes de alcanzarnos, deben atravesar nuestra aura que actúa como una aduana en la frontera: no las deja pasar.

La calidad de nuestra aura, su capacidad para protegemos depende de nuestra forma de vivir.

El aura de aquél que se deja llevar por sus instintos inferiores, se convierte en una ciénaga que sólo atrae influencias oscuras y tenebrosas. ¿Cómo atraer cosas buenas cuando continuamente se crea en uno mismo una atmósfera destructiva con malos pensamientos, rencores y sentimientos de frustración? Sabed que en tal situación, aunque se nos acercaran cosas buenas, serían rechazadas por nosotros.

El problema que se os plantea, es, pues, el de saber trabajar con vuestra aura para que tan sólo reciba las corrientes favorables, creando así alrededor vuestro, una especie de campo magnético: que os protege e influye benéficamente en los seres que se os aproximan. Ignoran el motivo, pero cerca vuestro se sienten bien. En realidad, , lo que sienten, es una presencia, la presencia de seres espirituales atraídos por vuestra aura. Pues las entidades celestiales aman la luz y cuando perciben a un ser rodeado por esta luz, corren hacia él.

Es pues todo un trabajo que debéis realizar sobre vosotros mismos durante años, con el fin de atraer del universo todo lo que es verdaderamente bello y benéfico. Si yo os pregunto: "¿Os importan verdaderamente vuestra salud, vuestra belleza, vuestra paz, vuestra felicidad? ¿Queréis verdaderamente ser amados?" Me responderéis: "¡Sí, sí, es lo que más deseamos!" Entonces, ¿por qué no hacéis nada por conseguido? Todas estas bendiciones no os caerán del cielo, así, por casualidad. La mejor manera de atraerlas, es trabajar vuestra aura; gracias al amor la vivificáis, gracias a la sabiduría la hacéis más luminosa, más potente por la fuerza de vuestro carácter, y más limpia y clara mediante una vida pura. Aquél que con paciencia, con sinceridad, se consagra a la práctica de las virtudes, adquiere poco a poco un aura inmensa en la cual vienen a bañarse no solamente las criaturas celestiales sino también seres humanos que se sienten alimentados, apaciguados, fortalecidos y encaminados hacia una dirección divina.


Omraam Mikhaël Aïvanhov

martes, 12 de abril de 2011

Enseñar a los Padres Primero . . .

Puede ser que algunos de vosotros os preguntéis por qué casi nunca trato de la educación de los niños, a pesar de mi condición de pedagogo. Todos los pedagogos se ocupan de los niños, menos yo, que soy la excepción. ¿Por qué? Porque pienso que es necesario comenzar por enseñar a los padres.

No creo en ninguna teoría pedagógica, creo solamente en la manera de vivir de los padres antes y después del nacimiento de los hijos. He ahí por qué no he querido nunca hablar dema-siado sobre la educación de los niños. Si los padres no hacen nada por educarse ellos mismos, ¿cómo van a educar a sus hijos? A los padres se les habla de la educación de sus hijos como si verdaderamente estuvieran preparados para ello; desde el momento que tienen hijos, se considera que están preparados. No, muy a menudo no lo están, y es a ellos a quienes hay que instruir y a quienes hay que enseñar cómo conducirse para que influyan favorablemente en sus hijos.

Pero como no conocen mi programa, me critican: «¿Pedagogo? ¡Pff! ¡Cómo va a serlo si nunca habla de la educación de los niños!» En realidad no han comprendido todavía mi punto de vista. Mientras los padres no estén preparados, aunque les demos las mejores explicaciones pedagógicas no servirá de nada, y harán mucho daño a sus hijos queriendo aplicar nociones que no han comprendido.

Cuánta gente que quiere tener hijos no se preocupa de saber si verdaderamente reúnen condiciones para ello, si tienen buena salud y medios materiales para educarles, y sobre todo, si poseen las cualidades necesarias a fin de ser para sus hijos un ejemplo, una seguridad y un consuelo en todas las circunstancias de la vida. No lo piensan. Traen hijos al mundo y estos hijos crecerán solos, a la buena de Dios, se desenvolverán como puedan, y un día tendrán hijos en condiciones tan deplorables como las de sus padres.

Estoy sorprendido de ver tantos chicos y chicas que desean casarse sin pensar en prepararse para su futura función de padres y de madres. Cuando a veces me encuentro alguna chica encinta, verdaderamente me digo... ¡Una niña que lleva en su seno un niño! Se ve en su cara: es una niña. Entonces, ¿qué ocurrirá? Es preferible no tener hijos mientras no se está preparado, de lo contrario se paga muy caro.

Diréis: «Prepararse... pero, ¿cómo?» Prepararse es tener pensamientos, sentimientos y una actitud que atraerá hacia una determinada familia seres excepcionales. La Ciencia iniciática enseña que no es por azar el que tal o cual niño nazca en una familia: consciente o inconsciente-mente (lo más a menudo inconscientemente), son los padres los que le han atraído. Por eso los padres deben llamar conscientemente a los genios, a las divinidades. Pueden escoger a sus hijos: esto es algo que la mayoría no sabe.

Así pues es necesario revisado todo desde el principio, y el principio es la concepción de los hijos. Los padres no piensan que deben prepararse durante meses y años como para un acto sagrado. Frecuentemente, es en una noche de desenfreno, después de haber comido y bebido abundantemente, cuando conciben un hijo. Ese es el momento que escogen, si se puede decir que lo «escogen». Podrían esperar a tener un momento de paz, de lucidez, un momento que reinara en ellos una gran armonía. Pero no; esperan a estar excitados por el alcohol, sin saber ni dónde están; ¡y en ese estado magnífico conciben un hijo! Pero, ¿qué elementos creéis que introducen en él? Un hijo que viene al mundo cargado de semejantes elementos no puede ser otra cosa que la primera víctima de sus propios padres. Entonces, ¿a quién hay que educar? Yo os digo que no es a los hijos, sino a los padres.

En casa, los padres no dejan de dar a sus hijos el triste espectáculo de sus disputas, de sus mentiras, de su falta de honestidad. ¿Cómo se imaginan que van a educarles? Se ha comprobado que un bebé puede caer enfermo y manifestar perturbaciones nerviosas a consecuencia de las disputas entre sus padres: aunque no esté presente, estas disputas crean a su alrededor una atmósfera de desarmonía que el niño siente, porque está todavía muy unido a sus padres. El bebé no es consciente, pero a pesar de ello es muy receptivo, y su cuerpo etérico es el que recibe los choques.

Los padres deben tomar conciencia de sus responsabilidades. No tienen derecho a invitar espíritus a encarnarse si son incapaces de mostrarse a la altura de su cometido. Veo que algunos se conducen de una manera tan inverosímil que no puedo evitar el preguntarles : «Pero veamos : ¿amáis verdaderamente a vuestros hijos?» Se indignan: «¿Cómo? ¿Si amamos a nuestros hijos? ¡Naturalmente que amamos a nuestros hijos! Pues bien, no lo creo, porque si les amarais, cambiaríais de actitud comenzando por corregir en vosotros ciertas debilidades que se reflejan de forma muy negativa en ellos. No hacéis ningún esfuerzo. ¿Es ese vuestro amor?»

Aunque sé que el porvenir de la Fraternidad está en los niños, es de los padres de quienes me ocupo; quiero hacerles comprender que no deben traer niños al mundo sólo por satisfacer ese instinto atávico de procrear. Ese instinto existe naturalmente, pero debe ser comprendido de manera más espiritual, es necesario que el pensamiento, el alma, el espíritu participen en ese acto para que el niño esté unido a un mundo superior. En la mayoría de los casos, los humanos se comportan como animales: comen, beben y procrean. A semejanza de éstos, no hay nada espiritual en sus actos. El amor no tiene ninguna importancia, es el placer lo que cuenta, y este placer momentáneo lo pagarán durante toda una vida, y se lo harán pagar también a sus hijos.

¿Queréis que me ocupe de los niños? ¡Ah, no! Es mejor que me ocupe de vosotros, y ocu-pándome de vosotros, indirectamente me ocupo de los hijos que ya tenéis y de los que tendréis más tarde.


Omraam Mikhaël Aïvanhov
Extracto de:
"Una educación que comienza antes del nacimiento."

sábado, 26 de marzo de 2011

Nada Queda Sin Consecuencias


"Cualquier manifestación, (acontecimiento, acto,
sentimiento, deseo, pensamiento),
no puede existir aisladamente sin conexión con otro fenómeno.
Cada manifestación tiene una causa y produce consecuencias
más o menos importantes y más o menos lejanas.
Esto es lo que podéis observar cada día en vuestra vida diaria.
Supongamos que habéis pasado un buen día.
Pero sucede que en el momento en que vais a acostaros,
se produce un incidente que os inspira tristeza y desánimo:
al día siguiente, cuando os despertáis, os dais cuenta 
de que todo lo que viviste el día anterior se borró,
para dar paso a lo que vivisteis en el momento de dormiros,
y es esta penosa impresión la que ha permanecido.


Diréis: <<¿Pero cómo puede ser que este momento desagradable
fuera capaz de borrar todo un día vivio en armonía y en paz?>>
Pues bien, precisamente porque nada queda sin consecuencias,
y un malestar sentido al final del día se hará sentir
hasta el día siguiente si no hacéis nada para neutralizarlo.
Así pues, cuidado, vigilad el estado en el que os halláis
en el momento de iros a dormir."


miércoles, 10 de noviembre de 2010

Hacia una civilización Solar

¿Por qué el sol da luz, calor y vida a todas las criaturas sin discriminación,
tanto a los criminales como a los santos y a los justos? ¿Está ciego, no ve los
crímenes, no es más que algo mecánico, sin inteligencia ni discernimiento, al que
poco importan la bondad o la maldad, la rectitud o la falta de honradez? No, el
sol ve las faltas de los humanos mucho mejor que cualquiera, pero para él éstas
son cosas minúsculas en comparación a la inmensidad de su luz y de su calor.
Todo lo que nos parece monstruoso y terrible, para él son pequeños errores,
pequeñas destrucciones y pequeñas suciedades... Ellos suprime, los repara, los
lava y continúa ayudando a los humanos, hasta que alcancen la perfección, con
una paciencia ilimitada.
Os preguntaréis: «Pero a qué se debe esta generosidad? ¿Qué filosofía puede
tener el sol en su cabeza?» Ahora lo vais a ver. El sol tiene un concepto del
género humano: ve la eternidad y la inmortalidad del alma humana, sabe muy
bien que la humanidad es un fruto todavía verde, áspero, duro y ácido. Entonces
él, que sabe madurar los frutos de los árboles, que los llena poco a poco de azúcar y de perfume hasta que los hace deleitosos, quiere también madurar a la humanidad. Pero como comprende que para la humanidad hace falta más tiempo
que para los árboles y los frutos, ha decidido tener paciencia.
Sabe que calentando a un criminal, éste acabará un día por estar tan fatigado y
descorazonado de sí mismo, que se abandonará a la influencia benéfica del sol...
y llegará a ser un ser adorable, delicado, un poeta, un músico, un bienhechor de la
humanidad.
El sol no abandona a los hombres porque sabe que si los abandona, su
evolución fracasará; ya no habrán frutos maduros, no habrán santos ni profetas,
no habrán divinidades sobre la tierra. El sol continúa iluminando y calentando a
los hombres porque conoce las causas y las consecuencias, el comienzo y el fin,
conoce el camino de la evolución... De otra forma, se pondría furioso, se cerraría,
se obscurecería ¡y sería el fin del ser humano! El sol brilla siempre, lo cual
prueba que conoce la meta de su trabajo, la finalidad de la creación, y continúa
ayudando a los humanos hasta su madurez.
Para el sol somos como granos plantados en alguna parte del suelo espiritual:
bajo sus rayos podemos dar flores coloreadas y con perfumes tan extraordinarios
que incluso las divinidades se quedan extasiadas. ¿Qué es una flor? No sabe ni
cantar, ni danzar, ni tocar el violín, y sin embargo los cantores, los bailarines y
los músicos se maravillan ante ella... Si nosotros sabemos ser como flores, ¿por
qué las divinidades que están tan por encima de nosotros no vendrán a extasiarse?
Dirán: «¡Oh! ¡qué bellas flores!» y se ocuparán de nosotros para hacernos todavía
más puros, más luminosos y más perfumados.
Esto es lo que sabe el sol, y por eso es el único que no cesa nunca de hacer el
bien a los humanos. Los demás se cansan, cierran la tienda y desaparecen de la
circulación: ¡enterrados! Pero el sol siempre está ahí, triunfante, resplandeciente.
El dice: «Venid, bebed, tomad... ¿Habéis hecho tonterías?.. No os quiero mal.
Los humanos son egoístas, malvados, vengativos, y si os cogen no respondo de
vosotros. Pero yo no os haré ningún daño, venid, exponeos a mis rayos... ¡No me
cansaré de daros!» Así pues, si se tomara al sol como ideal, como modelo,
seríamos mejores. Junto a él se encuentra el valor para olvidar todas las
dificultades, todas las decepciones que se producen debido a los humanos.
Pensando como el sol, nos convertimos en una divinidad, nunca perdemos la
paciencia. Todos los demás capitulan y al cabo de algún tiempo os dicen:
«¡Marchaos! ¡No quiero veros más! He hecho todo lo que he podido por
vosotros, pero ahora estoy cansado. Iros.» Pero el sol, nunca se cansa...
Comprenderéis ahora por qué os llevo hacia el sol, por qué él es el único que
puede inspiraros sentimientos nobles y divinos.
Para conocer mejor la filosofía del sol, un día me cité con él. Sí, nos
encontramos... en un bar, pedimos aperitivos y enseguida le dije: «Oh querido
sol, hay algo que quisiera preguntarte, pues no está todavía muy claro en mi
corazón. ¿Por qué eres tan luminoso? - Porque ardo de amor, dijo, y el amor hace
que brille la luz. Pero explícame, ¿cómo haces para seguir todavía amando y
alumbrando a los humanos, cuando ves mejor que nadie que son malvados? - Oh,
hace mucho tiempo que decidí no ocuparme de como son. Me ocupo solamente
de mí y como me gusta difundir el calor de mi amor, continúo y soy yo quien
disfruta. Ahora bien, que los humanos me aprecien o no, me da igual, y te
aconsejo que hagas lo mismo, pues si tienes en cuenta lo que son los humanos,
nunca podrás estar a su lado.»
Así pues decidí imitar al sol y por ello he podido continuar mi trabajo. Si
creéis que hay mucha gente que me aprecia y que están aquí para ayudarme, os
equivocáis. Hay muchos a los que molesto y a los que les gustaría
desembarazarse de mí. Y os aseguro que viendo lo ruines, malvados, interesados
e ingratos que son, me dan ganas de no ocuparme más de los humanos. Pero
afortunadamente el sol está aquí y me susurra: «Acuérdate de nuestra
conversación en el bar. - ¡Ah sí, sí!» digo; y continúo... Vosotros también, ¿por
qué no imitáis al sol?
Es verdad que la ciencia ya ha calculado la fecha de su muerte y según algunos
sabios americanos, ¡está muy achacoso! En realidad el sol posee el secreto de
prolongar su vida tanto como quiera, hasta lograr la perfección de toda su familia.
Sí, porque tiene una familia que educar, que alimentar: todos los planetas que
están a su alrededor son sus hijos, y no puede morir antes de que sus hijos hayan
alcanzado la perfección, es decir antes de que lleguen a ser soles como él.