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"Te advierto, quien quieras que fueres, ¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el Tesoro de los Tesoros ¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los Dioses." ORACULO DE DELFOS

martes, 12 de junio de 2012

Los tres Seres del Ser Humano

Aumakua, Uhane y Unihipili
La Ciencia Huna enseña que el Ser humano está formado por tres “Seres”, “Yoes” o “mentes”. Para nuestra cultura estos serían: mente consciente, mente subconsciente, y el supraconsciente.


1. Para los kahuna: la mente conciente la llaman UHANE, “yo-medio” o mente consciente. Esta parte está consciente de su propia existencia y tiene la habilidad de razonar. Tiene además la particularidad del libre albedrío (libre voluntad) para obrar según le plazca, junto al yo subconsciente.



2. La mente subconsciente es llamada por los kahuna: UNIHIPILI, “yo bajo” o mente subconsciente. Esa es la parte del ser que exterioriza la materia inconsciente y la presenta a la mente consciente para que ésta razone o decida a favor o en contra de ésta. Este Uhane es el almacén de memoria o todos los recuerdos y de las emociones. Cuando los Kahuna se refieren a este “yo” como “bajo” lo hacen para marcar su ubicación física y de ningún modo para denigrar o descalificar, en este caso el yo bajo se encuentra localizado en el plexo solar y casi nunca en la cabeza.



3. El tercero, es el "Yo superior" o supraconsciente, llamado por ellos AUMAKUA. Ese es el más antiguo y totalmente confiable “yo” que posee naturaleza espiritual; éste vive en los planos superiores de la conciencia y fuera del cuerpo físico. Nunca interviene en asuntos terrenales a menos que se solicite que así lo haga. Se entiende que el Yo Superior se adhiere bajo la ley cósmica, de no intervención.



Se dice que el AUMAKUA tiene una misión más sutil y elevada que los Yo medio e inferior. Es la parte que sueña, tiene intuiciones y premoniciones, y las manifiesta a través del Yo subconsciente. La creencia enseñada por los kahuna es que el Yo superior es el que construye el futuro hilando a través de los pensamientos, esperanzas y miedos producidos por el Yo medio e inferior.



El Yo superior es capaz, según dicen, de prever el futuro tan lejos como sus pensamientos ser logren cristalizar. Pero como los pensamientos en el Yo medio e inferior de cada persona cambian a diario, del mismo modo el futuro cambia a diario también. Es por lo que los kahuna enseñan que la comunicación con el Yo superior ocurre con la mayor naturalidad a la hora del sueño, cuando dormimos. Es en esos instantes de contacto divino que los pensamientos del día son canalizados y utilizados, a través de algún mecanismo misterioso, y puestos en marcha para crear las condiciones de su materialización en el futuro.



La ciencia Huna enseña que cada “YO” tiene su propia función y el tipo de vida, la felicidad y la salud de cada persona tiene que ver con la integración, mezcla y armonización entre estos tres yo.



Luego también aseguran que el ser humano se halla constituido por diez elementos básicos.



Para entender esto habrá que estar claros en el concepto de la tríada primordiales de esta enseñanza que es Mente, Fuerza y Materia. La mente ya la detallamos (Uhane, Unihipili y Aumakua), y se dice que la fuerza o energía vital y básica de un cuerpo humano se encuentra dividida en tres voltajes. El voltaje más bajo es el del yo inferior. Pero cuando el Yo medio se sirve de esa misma energía, ésta sube de voltaje. Algo similar sucede cuando la misma energía que pasó por el yo medio sube al Yo superior entonces necesariamente se eleva de voltaje. En resumidas cuentas tenemos que la misma y básica “energía vital” de cada persona cambia conforme a cuál de los YO se halle usándola y cada uno se sirve de un voltaje diferente.



El último elemento de esta tríada es la materia. Huna enseña que cada YO tiene su cuerpo doble, copia o copia etérica. Estos cuerpos duplicados son copias fehacientes de todo lo que existe en el mundo físico y material. Son moldes energéticos sobre los cuales se construye la materia y se dice que todo lo que alguna vez haya sido creado ha tenido y tendrá ese cuerpo.



El doble del yo inferior es el molde sobre el cual se creado la materia y es exactamente idéntico al que podamos ver visualmente. También dicen que es en ese cuerpo doble del yo inferior donde se archivan todos los recuerdos y memorias de la vida de ese cuerpo. En cuanto al yo medio, su doble cuerpo energético se encuentra localizado en la cabeza, donde ubicamos nuestra cabeza físicamente. Ambos Seres, medio e inferior, se interconectan por hallarse penetrados en el cuerpo físico.



El Ser superior también tiene su doble, pero la diferencia es que no se halla penetrado en el cuerpo físico, únicamente se encuentra conectado a la persona a través de un cordón con la zona del Ser inferior. A este cordón también se le conoce como el cordón de plata.



Con ello concluimos los 9 elementos: 3 mentes, 3 voltajes del mismo tipo de energía y 3 materias o cuerpos. El décimo es el cuerpo físico, donde se encuentra amalgamados los 9 elementos anteriores de la persona que transporta y sirve de vehículo para la totalidad del Ser.



La ciencia Huna recalca las cualidades del Aumakua o Ser Superior que son: compasión, paciencia, amor, perdón... Es finalmente el ideal que el Ser medio o Uhane aspira alcanzar, un paso más allá de las habilidades del poder mental y creatividad. Además, el Aumakua es considerado de alguna manera una combinación de comunidad de espíritus porque la perfección de cada uno vibra al unísono con el Ser superior de todos los espíritus. La perfección es una y todos vibran en la misma dirección, por tanto pareciera que todos fueran uno y separados a la vez.



Los cuerpos dobles de los tres seres se encuentras formados por una sustancia llamada “Aka”. Aka tiene una cualidad húmeda y elástica que puede estirarse ilimitadamente sin romperse. Además esta sustancia es el mejor contenedor y conductor de la fuerza vital o energía básica y según los kahuna, el doble del ser inferior es capaz de cambiar la forma temporalmente o permanentemente en hilos para conectarse entre los seres medio y superior. Si la persona ha desarrollado una armoniosa relación entre el yo inferior y superior entonces seguramente ha logrado desarrollar esos hilos o un cordón que comunica a ambos. Es a través de ese cordón aka que viajan la fuerza vital y la formas de pensamiento.



Para entender mejor esto, digamos que cada vez que usu Uhane –usted-, contacta con sus otros seres, o piensa en alguna cosa o alguna persona, usted está enviando un cordón aka. Digamos que usted contacta con alguna persona, en ese mismo momento se crea un hilo largo que conecta a ambos.



Si el caso es que vuelve a contactar a esa persona vuelve a salir otro hilo entre ambos y futuros contactos hacen un cordón cada vez más fuerte. Es por ello que personas muy allegadas exhibirían cordones aka muy fuertes.



Los kahuna explican que la comunicación telepática tiene que ver con el cordón aka, a través del cual viajan la fuerza vital y las forma- pensamientos. Esta comunicación telepática de intercambio de energía vital y pensamientos puede ocurrir entre: los tres seres del ser humano y también entre dos personas que tengan una conexión poderosa entre sí por el cordón aka.



Cada pensamiento que se cree en nuestra mente tiene también su cuerpo doble o etérico a su alrededor. Al ser creado un pensamiento éste es atrapado por un hilo aka y unido al pensamiento que vino antes de éste. A esto se aplica el concepto de “asociación de ideas” en nuestros tiempos modernos. Por lo que podemos concluir, según los kahuna: un pensamiento dado atrae hilos de todos los pensamientos similares.



Otro aspecto importante es el concepto del “maná” o fuerza vital. El maná para ellos es la energía básica que se encuentra en todas las cosas. Los kahuna enseñan que el mana es obtenido por el Unihipili desde la comida y el aire, y almacenado en el doble-etéreo del cuerpo del ser inferior. Esa fuerza vital conservada en el ser inferior o Unihipili puede ser utilizada para todo aquello que desee el ser medio o Uhane. Cuando el ser medio, -consciente o Uhane- utiliza esta energía el maná se eleva desde el cuerpo doble del yo inferior hasta la cabeza física –región del yo medio, y durante el trayecto hacia arriba esta energía cambia de algún modo delicado. Esta elevación de la energía la conocemos como la “voluntad”. Cuando el yo medio no ejerce su “fuerza de voluntad” como debería, el yo inferior actúa de un modo errante, de una actividad a otra, sin poder ejecutar efectiva y correctamente sus actos o ideas.



El Unihipili se comporta como un niño. Necesita ser querido y amado, pero también ser tratado firme y disciplinadamente. Si un niño real no es disciplinado correctamente se desboca en su conducta. Lo mismo ocurre con el ser inferior; es por ello que es indispensable utilizar el maná y elevarlo como fuerza de voluntad. El Ser medio o Uhane es en este caso la parte razonante que actúa como el padre que guía al ser inferior, del mismo modo como lo es el Ser superior para el ser medio. Los tres yo son una armoniosa graduación de la “conciencia”.



Los kahuna creen que Dios es una tríada, del mismo modo que los humanos somos tríadas. Así como Dios es Trino, el Ser Humano es TriUno. Ellos aseguran que Dios es la trinidad de niveles espirituales, a los cuales llaman Ku, Kane y Kanaloa. Del modo similar como otras religiones tienen la misma certeza, tal el caso de los Cristianos: Padre, Hijo y Espíritu Santo; o como los Indúes: Brahma, Vischnu y Shiva. Los kahuna aseguran que el proceso de la evolución tiene que ver con moverse a través de estos niveles de conciencia de regreso al creador Uno o Ku.



Rezar u orar al Ser superior es similar al proceso que se realiza entre el yo inferior y el medio. Una vez que el Ser medio, o Uhane elevó la fuerza vital desde el cuerpo etérico del ser inferior para ser usado como fuerza de voluntad, éste puede hacer lo que quiera con ella. Por ejemplo puede usarlo para hacer ejercicios, controlar al ser inferior, o rezar, pensar o cantar o lo que desee. Pero el proceso de rezar al ser superior o Aumakua involucra elevar la fuerza vital -energía o maná- hacia arriba desde el ser medio hacia el próximo voltaje.


lunes, 4 de junio de 2012

Usted no está solo.

En cada hombre se encuentra el Espíritu de Dios, 
la fuente de fuerza de la luz y de la salvación. 
A Dios en nosotros Le es posible todo, 
siempre que nosotros nos abramos 
a la fuente de la fuerza, 
DIOS.


DIOS es amor incambiable, fuerza, armonía y sanación: No importa cómo estén las cosas en este mundo y cómo nos comportemos nosotros los hombres ante el campo de fuerza DIOS – Dios es eternamente el mismo. En base a nuestro libre albedrío, cada uno de nosotros determina si incrementa o disminuye en sí la eterna fuerza de vida y sanación y deja que sea activa, o si él se aparta de DIOS.

Cuanto más a menudo nos abramos para el fluir del gran amor, de la fuerza de Dios, tanto más se reducirán la debilidades, los sufrimientos, las enfermedades.

El que sólo se ocupa de sí mismo, de sus miedos, sus preocupaciones, penas, enfermedades y cosas similares, pocas veces se hará consciente de cuán grande es la fuerza que se encuentra en él, una fuerza que le dice a cada momento a través de la consciencia: cambia y reconoce que tú eres un habitante del Reino de Dios, que debería vivir las leyes de la sanación, para así ser feliz y sano o para sanar.

El pensar positivamente es un pensar consciente en Dios de acuerdo con los Diez Mandamientos de Dios y el Sermón de la Montaña de Jesús. De ello resulta la activación de la fe y una vida di-námica en la fe, que es la orientación a la gran y poderosa fuente de fuerza, DIOS, en nosotros.

Nosotros los seres humanos somos responsables de nuestro comportamiento, pues somos hijos libres de un Padre eterno.

La fuente eterna de salvación, Dios, es amor y armonía infinitos. La fuerza de salvación del amor y la armonía sólo podemos hacer que fluya cuando cambiamos nuestros contenidos de vida, nuestro mundo personal, que está compuesto de nuestras formas de comportamiento, esto es, dándoles una orientación positiva y estableciendo y manteniendo la paz con nuestro prójimo.

Lo bueno es Dios, y Dios es la vida, el campo de fuerza que puede restablecer el orden en nues-tro cuerpo, de forma que las ondas de sanación, las fuerzas de vida inunden al alma y consigan sanar al cuerpo.

Nos deberíamos hacer conscientes de que lo negativo nos pone enfermos y que lo positivo sana.

La salud es algo que Dios quiere. La enfermedad es el resultado de una forma errónea de pensar y de comportarse. Por lo tanto, la enfermedad es la interrupción de la comunicación entre el campo de energía divino en el alma y en cada célula del hombre.

Cada actitud negativa debilita. Paraliza de forma progresiva nuestras funciones corporales y con el tiempo hace que enfermemos. Un pensar positivo y lleno de luz despierta fuerzas y contribu-ye a que permanezcamos sanos o nos volvamos sanos.

No existe ninguna enfermedad que no provenga del alma. Lo que viene del exterior a la larga no puede arraigarse si no se encuentra en el alma algo correspondiente que lo active, y que en-tonces se arraiga en el cuerpo en forma de malestar, sufrimiento, enfermedad y muchas cosas más.

La superación de estos obstáculos tiene lugar únicamente cuando nos hacemos conscientes de la enseñanza de Jesús, que dice: Reconoce tus comportamientos erróneos, arrepiéntete de ellos y purifícalos, y no hagas más cosas similares o parecidas. Jesús expresó también la disolución de las culpa de otra forma, cuando dijo: Tu fe te ha ayudado; ve y a partir de ahora no peques más. Con ello Él se refería a la fe activa: deberíamos colaborar en este proceso reconociendo nuestros comportamientos erróneos, arrepintiéndonos de ellos y no haciéndolos más. Pues no han sido ni son otros los que nos han transmitido una culpa, sino que lo somos nosotros mismos. Y depende de nuestra propia decisión el que nos separemos de nuevo de esas cargas.

Jesús nos enseñó el amor a los enemigos: Ama a tus enemigos; haz el bien a los que te odian. El que ha captado en profundidad esta frase de Jesús, comprenderá también por qué este mundo está así como está; comprenderá que la enfermedad, el sufrimiento, las plagas, catástrofes ambientales, guerras y muchas cosas más, no pueden venir de Dios, ni tampoco son cosas arbitrarias, sino que provienen únicamente de los hombres. Una sanación completa sólo puede tener lugar cuando nos hacemos conscientes de nuestros comportamientos erróneos, -también de nuestra parte de culpa en los acontecimientos mundiales– y empezamos de nuevo a establecer la paz con nuestros semejantes, también con el torturado mundo animal, con el reino vegetal y mineral, de forma que reconocemos nuestras actitudes en contra de ellos, nos arrepentimos de ellas, las purificamos con la ayuda del Cristo de Dios y no las volvemos a cometer más.

Jesús, el Cristo, nos ha mandado a los cristianos que superemos con Su fuerza las discrepancias anímicas, las desarmonías, los comportamientos erróneos, también denominados pecados. Cuando ya no cometemos cosas similares o parecidas, las discrepancias en el alma y en el cuerpo se transforman en armonía. La armonía en el alma y en el cuerpo puede hacer que los sufrimientos y las enfermedades se reduzcan o desaparezcan completamente.

Lo que el hombre siembre, eso cosechará. Como consecuencia sólo podemos cosechar aquello que nosotros hemos sembrado, y no aquello que otros han sembrado y siguen sembrando, así como otros no pueden cosechar aquello que nosotros hemos sembrado o seguimos sembrando.

Por esta razón ... cada momento: aquello que nos toca, somos nosotros mismos. Pues lo que viene y nos viene, lo hemos invitado nosotros mismos a través del principio «emitir y recibir» o «igual atrae a igual».

El amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos significa no desearle nada malo; no poner ante él ninguna expectativa; no exigir de él nada que nosotros mismos podamos hacer; no menosvalorarlo; no envidiarle nada; no odiarlo; no estar en enemistad con él; no aprovecharse de él; no enfrentarse belicosamente ni dar falso testimonio contra él.

La correcta creencia en Dios es siempre la fe activa, el cumplimiento paso a paso de los Diez Mandamientos y del Sermón de la Montaña. La fe pasiva, a la que no le siguen actos legítimos, es decir divinos, es al mismo tiempo una fe muerta que no nos despierta a la vida, pues vida es acción, también la vida en el Espíritu de Dios.

Dios quiere irradiar amor y fuerza a través nuestro a nuestros semejantes. El que desee ver cumplidas sus oraciones, debería también vivir de acuerdo con lo que expresa en ellas.

Nosotros los hombres tenemos la costumbre de subestimar a otros... Sin embargo, el que desvalora a otros, se pone por encima de sus semejantes, y con ello por encima de Dios, puesto que Dios no desvalora ni juzga a sus hijos humanos. También con el echar la culpa a otros quere-mos demostrar en última instancia que somos mejores, eventualmente incluso inmaculados. El que se ha creado una aureola de comportamiento de este tipo está luego obligado a mantenerla a través de la autoconfirmación. De ello resultan insatisfacción, desarmonía, estrés de tener que rendir siempre y la presión de tener constantemente que representar un papel, esto es, tener que presentarse ante otros y demostrar algo. La consecuencia de ello es que su sistema nervioso está constantemente bajo alta tensión.

No existen las casualidades, tampoco en aquello con lo que o con quienes tengamos que ver en esta vida terrenal.

No son nuestros semejantes los que tienen la culpa de nuestro sufrimiento, sino que somos no-sotros mismos los culpables, pues... enfermedades, necesidades, golpes del destino y cosas similares no vienen de Dios ni tampoco de «otros», sino que vienen de nosotros mismos, pues nosotros mismos hemos grabado lo que nos lleva a ello. Nos hemos alejado del océano de la vida y nos hemos dirigido a tierra firme, seca.

Para conseguir la luz de la sanación en el alma y el volverse sano del cuerpo, se nos ha recomendado no cometer más las actitudes erróneas que hemos reconocido, los pecados... Éste es el camino en el que todos los componentes celulares y las funciones del organismo pueden recibir las corrientes de la sanación, que ponen en acción de forma reforzada las fuerzas autocurativas del cuerpo, para poder realizar así la sanación completa, la purificación del alma y la sanación del cuerpo.

Al espíritu de Dios todo le es posible, si nosotros solamente queremos. Los medicamentos pueden ayudar a quitar obstáculos del camino, a aliviar dolores, de forma que a las fuerzas vitales, al espíritu de Dios, les sea más fácil trabajar en el alma y en el cuerpo. El verdadero proceso de sanación es la sanación completa a través del Espíritu eterno.

Tengamos presente que la luz de Dios es más fuerte que las tinieblas. Lo bueno siempre vencerá a lo malo, a lo humano inferior. Depende de nosotros el que le demos la posibilidad a lo bueno, orientándonos hacia la luz, Dios en Cristo, nuestro Redentor, el único bueno.

De forma similar, así como un comportamiento contrario a la ley divina causa el efecto corres-pondiente, lo positivo actúa todavía de forma más fuerte. Resplandece en el alma e irradia al cuerpo a través del alma.

Si nos hemos investigado y hemos reconocido lo que desde el subconsciente llamaba a la puerta del consciente y nos incitó a un ritmo corporal intranquilo, si hemos superado esas causas, se producirá el progresivo renovamiento desde el interior. Esto significa que no tendremos que pa-decer o sobrellevar más de una enfermedad o sufrimiento.

Está escrito que al que da un paso sincero hacia Cristo, un paso de corazón, Cristo da varios pasos hacia él. Ya sea en pensamientos, palabras o actuaciónes –todo, lo que es verdaderamente posi-tivo, es consciente de Dios; corresponde en sus contenidos a los Diez Mandamientos y al Sermón de la Montaña de Jesús. Si nos basamos en Dios, confiando en Él, y afirmamos cada vez más lo bueno, como por ejemplo, la salud, la paz, la unidad y la fortaleza, pondremos así nuestra forma de comportarnos en consonancia con la voluntad de Dios.

El que observa más de cerca la palabra «incurable», es decir, sintiendo lo que realmente expresa, seguramente sentirá que esta palabra limita la esperanza. Si se elimina la esperanza, no puede haber haber ningún desarrollo. El que se ata a la palabra «incurable» verá desvanecerse en él la esperanza, la fe y la confianza; en pensamientos dirigirá cada vez más su atención a su cuadro clínico y a la desesperación, con lo que el miedo aumentará, creando con ello la posibilidad de que la enfermedad progrese. Con este y con otros comportamientos similares más de uno se ha imaginado ya una muerte prematura.

Con miedo y desesperación una persona disminuye sus energías anímicas y corporales. Por el contrario, confianza y esperanza producen un despertar de las fuerzas de la vida.

Aquel que en la consciencia de la filiación de Dios se propone diariamente la purificación del templo, la purificación de su alma y de su organismo, refinará su carácter, ya que su modo de pensar y comportarse está en consonancia con la voluntad de Dios. Éste es el camino hacia la sanación completa y hacia el ser feliz.

Si lo desea, afirme diariamente su filiación divina: el que usted es un hijo del Padre eterno y que Él siempre está presente para usted con todo Su amor y la fuerza de la sanación. No sólo lo diga o lo piense, sino que intente hacer esto realidad, cambiando su actitud demasiado humana para así también aprender a comprender mejor a sus semejantes, que en el Espíritu de su y nuestro Padre eterno, son nuestros hermanos y hermanas. Deje de aniquilar a su hermano, a su hermana en pensamientos, con palabras o quizás con formas de actuar.

No siempre es fácil transformar lo que se ha alimentado durante muchos años, los miedos, las dudas, las preocupaciones, en una entrega llena de confianza consciente y plena de fe al Espíritu de la vida, a la fuerza sanadora que vive en nosotros. Para poder salir de este círculo de la negación de lo bueno, de la fuerza ayudadora y sanadora, es de gran ayuda el rezar con frecuencia durante el día a Cristo en nosotros, y al mismo tiempo rezar dirigiéndonos al interior de nuestra alma y de nuestro cuerpo, pues nuestro cuerpo es la iglesia, el templo de Dios, ya que Dios, la vida y la sanación, vive en nosotros. Si cumplimos paso a paso en la vida diaria nuestras propias oraciones, haciendo lo que rezamos, purificaremos nuestra iglesia, el templo de Dios, y reconstituiremos de esta forma el orden en nosotros mismos. El que se propone la purificación del templo con la ayuda del Cristo de Dios, alcanza fortaleza de fe, confianza y cercanía de Dios. Esta consciencia es al mismo tiempo la seguridad interna.

La inversión del mandamiento del Sermón de la Montaña de Jesús, lo que esperas que te hagan a ti, hazlo tú primero a los demás, se podría decir con las palabras siguientes: No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti.... Si la cristiandad hubiera pensado y actuado de esta forma, en el sentido del amor a Dios y al prójimo, tal como Jesús nos enseñó, entonces habría un solo pueblo de la libertad y de la paz y del bienestar para todos.



http://www.universelles-leben.org/cms/es/quienes-somos/el-mensaje-de-la-verdad/ayuda-para-quienes-estan-enfermos-y-sufren.html

miércoles, 30 de mayo de 2012

El Misterio de la Relación (parte I)

La relación es uno de los misterios. y, como existe entre dos personas, depende de ambas.  cuando dos personas se encuentran, se crea un mundo nuevo.  Con sólo reunirse, un nuevo fenómeno adquiere existencia, sin haber estado antes, sin haber existido nunca antes.  Y, a través de ese nuevo fenómeno, ambas personas cambian y se transforman.
Sin relaciones, eres una cosa; con relaciones, te transformas de inmediato en otra cosa.  Algo nuevo ha sucedido.  Una mujer, al convertirse en amante, ya no es la misma mujer. Un hombre, cuando es padre, ya no es el mismo hombre.  Un niño nace, pero dejamos completamente de lado un punto: en el momento en que nace el niño, también nace la madre.  Ésta no existía antes.  Existía la mujer, pero no la madre.  Y la madre es algo absolutamente nuevo.
La relación es creada por ti, pero luego, a su vez, la relación te crea a ti.  Dos personas se encuentran; esto quiere decir que dos mundos se encuentran.  No es algo simple, sino muy complejo, de lo más complejo.  Cada persona es un mundo en sí misma, un complejo misterio, con un largo pasado y un eterno futuro.

Al comienzo, sólo se reunen las periferias.  Pero, si la relación gana intimidad, se torna mas cercana, mas profunda, entonces, poco a poco, comienzan a unirse los centros.  Cuando se unen los centros, se denomina amor.  Cuando se encuentran las periferias, hablamos de "conocidos".  Muchas veces comienzas por llamar amor a tu "conocido".  Estas entrando en una falacia.  Ese conocimiento no es el amor.
El amor es muy raro.  Llegar al centro de una persona es pasar por una revolución interior porque, si quieres acceder al centro de una persona, tendras que permitir que también ella acceda a tu centro.  Deberás volverte vulnerable, absolutamente vulnerable, abierto.  Es un riesgo.  Permitir que alguien acceda a tu centro es riesgoso, peligroso porque nunca sabes que te hará esa persona.  Y, una vez que se conocen todos tus secretos, una vez que lo que ocultas se descubre, una vez que estas completamente expuesto, nunca sabes que te hará la otra persona.  Hay temor allí: por eso nunca nos abrimos.
Con sólo tener un "conocido" pensamos que el amor se ha producido.  Se unen sólo las periferias y creemos que nos hemos reunido.  Tu no eres tu periferia.  En realidad, la periferia es el límite en el cual terminas, sólo la cerca que te rodea; no coincide contigo.  La periferia es el lugar donde tú terminas y el mundo comienza.   Hasta los maridos y las esposas que han vivido juntos muchos años pueden no ser más que conocidos.  Pueden no haber conocido al otro por completo.  Y, cuanto más tiempo vives con alguiem tanto más olvidas que los centros no se han conocido.
Entonces lo primero que es necesario comprender es que no hay que confundir el conocimiento con el amor.   Puedes hacer el amor, puedes tener un vinculo sexual, pero el sexo tambien forma parte de la periferia.  Si los centros no se encuentran, el sexo es solo la reunion de dos cuerpos, y el encuentro de dos cuerpos no es tu encuentro.  Asi, el sexo no es sino una relación de conocimiento: física, corporal, pero relacion de conocimiento únicamente puedes permitirle a alguien acceder a tu centro cuando no estás asustado y no sientes pánico.
Entonces, te digo que hay dos tipos de vida: una guiada por el miedo; otra guiada por el amor.  La vida que se guia por el miedo nunca puede conducirte a una relación profunda.  Permaneces asustado, y al otro no se le puede permitir, no se lo puede autorizar a llegar hasta tu mismo centro.  Dejas que el otro llegue hasta un punto, y luego se levanta una pared y todo se detiene.
La persona que se guia por el amor es el religioso.  Una persona guiada por el amor es alguien que no le tiene miedo al futuro, que no le teme al resultado ni a las consecuencias, alguien que vive el aqui y el ahora.
Por eso, Krishna le digo a Arjuna en el Gita: "No te preocupes por el resultado.  Eso es lo que ha una mente
que se guia por el miedo.  No pienses en que resultará de ello.  Sólo quédate allí y actúa en forma íntegra.   No calcules.  Un hombre que se guia por el miedo está permanentemente calculando, planificando, haciendo arreglos, protegiéndose.  Y así malgasta toda su vida."

domingo, 11 de marzo de 2012

EL GOHONZON


Su significado, Palabras e Imagen.
(Traducción de artículo publicado en la revista Living Buddhism de septiembre 2000)

El siguiente ensayo fue presentado en la Conferencia del Departamento de Estudio de la SGI-USA en el Centro de la Cultura y la Naturaleza de Florida del 21 al 23 de abril de 2000.Por Shin Yatomi, Vice-responsable del Departamento de Estudio de la SGI-USA Uno de los temas más discutidos referente a cualquier objeto religioso es si éste es sagrado representa lo sagrado. Puesto de otra forma, ¿es una personificación real o un símbolo de lo que debe ser reverenciado en el culto? Esas preguntas sobre la naturaleza de los objetos religiosos han jugado un papel importante en la historia de la religión.  La Controversia Iconoclasta en la que los Cristianos debatían los méritos de los íconos religiosos es considerada el último paso hacia el gran cisma entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Griega Ortodoxa en 1054.La interpretación de la eucaristía – el pan y el vino consagrados que se utilizan en la Sagrada Comunión – ha sido otra fuente de disputa doctrinal en la iglesia cristiana desde principios de la Edad Media, especialmente durante el período de Reforma. En la trigésima tercera sesión del Concilio de Trento realizada en 1551, la Iglesia Católica Romana reafirmó su doctrina de transubstanciación, afirmando la conversión de toda la sustancia del pan y el vino en toda la sustancia del Cuerpo y la Sangre de Cristo, quedando sólo la apariencia del pan y el vino después de la consagración. Los protestantes se opusieron a este punto de vista. Por ejemplo, Martín Lutero declaró que después de la consagración, las substancias tanto del Cuerpo y la Sangre de Cristo como las del pan y el vino coexisten en unión la una con la otra. Por el contrario, Ulrich Zwingli afirmó que la Cena del Señor era básicamente un rito conmemorativo y que no había ningún cambio en los elementos fueran los que fueran. Como es evidente en la historia del cristianismo, los objetos religiosos con frecuencia desencadenan tensión y ansiedad para quienes piensan que lo divino está más allá de la expresión material. Al mismo tiempo, la gente tiende a buscar algo tangible como objeto de expresión de su devoción. Algunos consideran un símbolo de lo divino como si fuera la divinidad misma, mientras que otros reducen el significado de un objeto sagrado a un símbolo ritual sin ningún valor espiritual. De esta forma, la naturaleza de un objeto religioso con frecuencia se encuentra en el centro del debate teológico y de la confusión en muchas religiones. ¿Es el Gohonzon un símbolo o una personificación? En el caso del budismo de Nichiren Daishonin su objeto de devoción funciona como símbolo y como personificación. Cuando la gente ve el Gojonzon por primera vez, ¿qué es lo que ve? ¿A qué conclusión llega? Es un pergamino con inscripciones desconocidas, pero ¿es un icono religioso o una fórmula sagrada? Cualquiera que sea su reacción, es difícil pasar por alto los caracteres de caligrafía oriental acomodados de una forma específica; aunque la mayoría no tiene idea de lo que significan esos caracteres o de por qué están acomodados de esa forma. Como nuestra primera impresión de las cosas con frecuencia nos revela algo importante del fondo de su naturaleza, lo que la mayoría de nosotros notamos primero sobre la apariencia del Gojonzon son los caracteres escritos en él y el acomodo de estos caracteres; esto nos proporciona algunas claves sobre la intención de Nichiren Daishonin al crear este objeto de devoción.


En un sentido, el Gojonzon representa la iluminación del Daishonin y por eso representa también nuestra naturaleza inherente de Buda. El Gojonzon es un símbolo de la iluminación potencial de toda la gente; significa algo más que el pergamino en sí. Por esto el Daishonin explica a su discípulo más viejo, Abutsu-bo, el significado de su ofrenda al Gojonzon –conocido como La Torre de los Tesoros – de la siguiente forma: "Usted podrá pensar que hizo esas ofrendas a La Torre de los Tesoros del Buda Tajo, pero no es así. En realidad se las hizo a usted mismo. Abutsu-bo es un Buda Verdadero dotado de las tres propiedades iluminadas. Debe invocar Nam myojo rengue kyo con esta convicción". (Los Principales Escritos de Nichiren Daishonin, Vol. I, p 30). Aquí el Daishonin explica que cuando oramos al Gojonzon, el Gojonzon está dirigiendo nuestra atención a nuestra propia naturaleza de Buda inherente. El Gojonzon devuelve nuestra reverencia a nuestro supremo potencial interior. En este sentido el Gojonzon funciona como un indicador de nuestra budeidad; es una representación simbólica. Por lo tanto, en el pasaje anterior el Daishonin nos advierte no confundir el símbolo con el significado, el cual exteriorizará y objetivará la budeidad que realmente existe dentro de nosotros. Sin embargo, desde otra perspectiva, el Gojonzon funciona como la personificación de la iluminación del Daishonin. El Gojonzon no es intrínsecamente una entidad viviente con conciencia propia que personifica la iluminación del Daishonin, pero funciona en nuestra práctica como si lo fuera. El Daishonin explica: "Yo, Nichiren, diluí mi vida y en ella impregné la tinta sumi, con la cual inscribí este Gojonzon, por eso, crean en él con todo su corazón. La voluntad del Buda es el Sutra del Loto, pero el alma de Nichiren no es otra cosa que Nam-myojo-rengue-kyo". (LPEND, Vol. I, p.120).Cuando ponemos nuestra fe en el Gojonzon y oramos a él con el espíritu de este pasaje, el Gojonzon se transforma de un mero papel y tinta en una manifestación concreta de la iluminación del Daishonin en la realidad de nuestra consciencia. Entonces el Gojonzon funciona como un estímulo externo que llama a nuestro potencial interior de Buda. Por otro lado, nosotros sabemos que el Gojonzon es una representación simbólica de nuestra naturaleza de Buda. En nuestra práctica, por el contrario, oramos a él como si en realidad fuera la personificación de la vida iluminada del Daishonin y así vamos desarrollando la confianza de que esa misma naturaleza existe también en nuestra vida. Ver el Gojonzon como la personificación de la iluminación del Daishonin no es una creencia simplista, aunque el Gojonzon físicamente sigue siendo papel y tinta; es la afirmación de nuestra fe en la iluminación del Daishonin y en nuestro propio potencial para la iluminación. El Gojonzon en cierto sentido, sirve en ausencia del Daishonin como un ejemplo concreto de cómo obtener la iluminación. El Gojonzon en este sentido, ayuda a nuestra práctica tanto como símbolo como personificación de la iluminación. Sin embargo, debe hacerse notar que el Gojonzon como personificación de la iluminación no debe tomarse para significar la presencia misteriosa de lo divino en un objeto inanimado. El Gojonzon se convierte en la personificación de la budeidad a través de nuestra fe y nuestra práctica. En otras palabras, la importancia del Gojonzon como personificación de la budeidad del Daishonin es real y significativa únicamente hasta el punto de que el practicante ore a él con fe y visto como el ejemplo a seguir, no como una fuerza salvadora externa. El significado del Gojonzon conforme a la intención del Daishonin, en este sentido, se crea a través de la interacción dinámica entre el objeto de devoción y el devoto. Por lo tanto, el significado del Gojonzon estaría incompleto sin la fe y práctica del creyente. La Torre de los Tesoros; la Imagen del Gojonzon. El diseño del Gojonzon se remonta al origen del budismo Majayana, el cual tomó forma alrededor de principios del siglo primero en la India. Como reacción al budismo monástico,
Que enfatizaba la salvación personal a través de las austeridades, el budismo Majayana enfatizó la importancia del altruismo y el rol de los practicantes laicos (i.e. bodisatvas) para propagar las enseñanzas. Los seguidores del Majayana llamaron a su doctrina "Majayana" o "El Gran Vehículo" para llevar a la gente a la iluminación, a la vez llamaron al budismo monástico "Jinayana" o "Pequeño Vehículo". El movimiento popular Majayana se desarrolló alrededor de la veneración de stupas – montículos o torres construidas originalmente para entronizar en ellas reliquias de Sakyamuni. Después de su muerte, la cual ubican los estudiosos alrededor de los siglos cuarto o quinto antes de la era actual, sus discípulos laicos iniciaron la construcción de estas stupas, especialmente durante el reinado del Rey Asoka (268-232 AC) quien fuera el tercer regente de la dinastía Maurya y el primer rey que unificó la India. Muchos creyentes laicos se reunieron alrededor de las stupas y rindieron homenaje al Buda, quien ya estaba ausente. La popularidad de la veneración de las stupas se hace evidente en el papel central de la torre enjoyada en el Sutra del Loto, uno de los sutras del Majayana temprano, el cual se piensa fue compilado alrededor del siglo primero. El Daishonin utilizó la stupa o "Torre de los Tesoros" del Sutra del Loto como el motivo gráfico principal para inscribir el Gojonzon. Al centro del Gojonzon está escrito "Nam-myojo-rengue-kyo Nichiren", lo cual significa su despertar a la ley de Nam-myojo-rengue-kyo o iluminación. Como lo explica él, "La Torre de los Tesoros es Nam-myojo-rengue-kyo"(END 299), el Daishonin ve la torre de los tesoros representada en el Sutra del Loto como un símbolo de la naturaleza de Buda inherente en la vida de cada persona. Entonces él se dirige a uno de sus discípulos diciéndole: "…por ende, Abutsu-bo es la Torre de los Tesoros; y la Torre de los Tesoros es Abutsu-bo" (LPEND, Vol. I, p. 30).Las inscripciones a ambos lados de "Nam-myojo-rengue-kyo Nichiren" en el Gojonzon, representan la asamblea de diversos seres vivientes quienes se reúnen para escuchar la prédica de Sakyamuni como se describe en el Sutra del Loto. Algunos de ellos ni siquiera son humanos, tales como La Hija del Rey Dragón quien demuestra su iluminación. La diversidad de esta, así llamada Asamblea en el Aire en el Sutra del Loto, refleja la naturaleza de la temprana veneración de stupas, la cual no estuvo limitada a la élite de la clase sacerdotal sino que estuvo abierta a la gente de todos los estratos sociales. Estas inscripciones en el Gojonzon representan los diez estados de vida (los diez mundos):Sufrimiento intenso y desesperación (infierno), deseos insaciables (hambre), estupidez egoísta (animalidad), arrogancia y beligerancia (ira), calma transitoria (humanidad), éxtasis intenso aunque temporal (éxtasis), auto mejoramiento (aprendizaje), auto despertar a verdades parciales sobre la naturaleza y la humanidad (absorción), altruismo (bodisatva), y el estado indestructible de felicidad proveniente de la compasión y la sabiduría(iluminación). El Gojonzon muestra que cada uno de estos diez estados de existencia, cuando están firmemente basados en Nam-myojo-rengue-kyo, muestra su función más positiva para nutrir la vida y la felicidad de uno. Por ejemplo, aunque podamos encontrarnos en el estado de infierno, a través de nuestra oración al Gojonzon, nosotros podemos transformar nuestro intenso sufrimiento y desesperación en una fuente de fortaleza y esperanza para vencer nuestras dificultades. Incidentalmente, algunos aspectos rituales de nuestra práctica al Gojonzon podrían ser reminiscencias de la veneración de stupas del budismo Majayana temprano. Por ejemplo, el sonar la campana podría derivarse de las ofrendas musicales frecuentemente realizadas enfrente de una stupa. Otras ofrendas al Gojonzon pueden ser rastreadas también hasta la antigua veneración de stupas, tales como las ofrendas de flores e incienso como están representadas en el Sutra del Loto. Palabras e Imágenes: Universalidad Subjetiva
La forma de expresión que escogió el Daishonin para representar la Torre de los Tesoros, es única. Él representó la Torre de los Tesoros y la asamblea circundante de varios seres en caracteres escritos. Aunque hay ejemplos de representaciones pictóricas de la Torre de los Tesoros y objetos religiosos caligráficos anteriores al Gojonzon, la representación del Daishonin de la Torre de los Tesoros, descrita únicamente mediante caracteres escritos, resulta rara y sin precedente. Su uso de caracteres gráficos continúa poniendo el énfasis en las escrituras sagradas, conforme a la tradición budista. Después de la muerte de Sakyamuni, las stupas conteniendo sus reliquias se convirtieron en objetos de veneración entre sus seguidores laicos. Rápidamente las imágenes pictóricas y escultóricas de Sakyamuni y otros budas imaginarios, así como de bodisatvas y deidades budistas, fueron reproducidas como íconos religiosos. Más aún, especialmente en la tradición Majayana, el mayor énfasis fue puesto en los escritos sagrados, hasta el punto deque la gente veneraba literalmente los pergaminos de los textos budistas. Por ejemplo, en la India los Sutras de la Sabiduría (Skt Prajnaparamita) se convirtieron en los objetos de devoción entre muchos budistas Majayana. En relación con la importancia religiosa de las escrituras sagradas en la tradición Majayana, Jacob N. Knnard comenta:"Las reliquias y las stupas son ciertamente dignas de veneración… pero el libro es más valioso y más valorado, ya que el libro es la fuente de la sabiduría Tathagata, y consecuentemente la fuente de su logro de la iluminación, y por lo tanto la fuente del valor de las reliquias "El Daishonin también enfatiza con frecuencia el papel importante del material escrito, particularmente el Sutra del Loto. Por ejemplo, él dice: "El Sutra del Loto es tanto la enseñanza del Buda como la personificación de la sabiduría del Buda. Si uno pone una fe sincera en cada carácter y en cada pincelada, entonces uno se convierte en Buda en nuestra forma presente" (END, 969). Para refutar el Budismo Zen, el cual rechaza el rol de las escrituras budistas, el Daishonin establece: "Si uno descarta los caracteres escritos, ¿qué más podría uno apreciar como el trabajo del Buda?" (Gosho Zenshu, 380). El uso del Daishonin de los caracteres escritos como un medio para inscribir el Gojonzon, refleja su fuerte convicción en el rol del material escrito para comunicar no solo la realidad material de las cosas sino también la realidad espiritual de la humanidad. El que el Daishonin haya usado la imagen de la Torre de los Tesoros como un motivo gráfico para el Gojonzon y su uso de caracteres escritos como un medio de expresión, muestran su profunda interiorización en la naturaleza de la veneración religiosa. Él parece haber entendido cómo una imagen y un texto escrito hablan diferente a nuestra mente. Al inscribir el Gojonzon como una imagen expresada en caracteres, el Daishonin unifica la especificidad de una imagen gráfica con la universalidad de caracteres escritos para expresar la realidad de la naturaleza de Buda que es única a cada persona y simultáneamente universal a toda la gente. El aspecto subjetivo y sin embargo universal de la naturaleza de Buda es el núcleo de las enseñanzas del Daishonin, la cual promueve nuestro conocimiento del supremo potencial, no sólo en nuestra vida sino también en la vida de los demás. El Gojonzon es concreto en el sentido de que representa una imagen específica. Sin embargo no es una imagen pictórica de La Torre de los Tesoros, de Sakyamuni ni del mismo Nichiren Daishonin. Si el Gojonzon tomara esa forma, sería fácil ver el Gojonzon como una representación de la vida de alguien o de un evento ajeno a nuestra vida. Si el Gojonzon se presentara como la imagen del Daishonin, por ejemplo, nosotros podríamos respetarlo pero no nos identificaríamos con él. ¡Por el simple hecho de que nosotros no nos asemejamos aun monje del siglo trece! En vez de eso el Daishonin creó el Gojonzon en caracteres para representar la imagen específica de La Torre de los Tesoros del Sutra del Loto, que simboliza nuestra budeidad inherente. Los caracteres escritos están acomodados para expresar conceptos universales. Sin embargo con frecuencia son abstractos y carentes de sentido de inmediatez. Por otro lado, las imágenes son más adecuadas para obtener respuestas personales del observador ya que están más cercanas a nuestros sentidos. El Gojonzon, en términos de su tema gráfico y su expresión caligráfica, es un híbrido de comunicación escrita y visual. Juzgando por la forma en que el Daishonin escogió para inscribir el Gojonzon, él probablemente intentaba comunicarle a nuestra mente, tanto en forma conceptual como sensorial, la universalidad de la naturaleza de Buda y su inmediatez a nuestra vida. Jean Paul Friedrich Richter, crítico literario alemán, explica la naturaleza subjetiva, aunque universal de la poesía, de la siguiente forma: "La poesía debería llegar a ser como la luna, la cual por la noche persigue nuestro paseo por el bosque de cima en cima y al mismo tiempo persigue a otro de ola en ola y así atiende a cada uno, con solo describir su gran arco por el firmamento para finalmente dibujarlo alrededor de la tierra y alrededor de cada paseante" La analogía de Richter sobre la luna sirve para describir las funciones del Gojonzon. El Gojonzon ilumina la existencia de la budeidad para cada practicante. Al mismo tiempo, el Gojonzon traza la órbita de la iluminación para cada gente que lo ve. El Gojonzon - como la luna individualmente sigue a cada viajero en la tierra – vierte luz sobre la iluminación inherente en cada uno de nosotros. El intento del Daishonin para hacer que el Gojonzon tuviera un significado universal para toda la gente, es también evidente en los aspectos lingüísticos y culturales del Gojonzon. Él utilizó palabras y personajes de la India, China y Japón para representar el Gojonzon. Dos deidades budistas están inscritas en ortografía sánscrita; el Gran Bodisatva Jachiman proviene de la mitología japonesa y está el Gran Maestro T’ien-t’ai, quien estableció la supremacía del Sutra del Loto en la China. En el Japón, esos tres países eran vistos como la totalidad del mundo civilizado. En otras palabras, el Daishonin probablemente deseaba hacer el Gojonzon universal en su lenguaje y contenido. Algunas de las características físicas del Gojonzon sugieren la consideración minuciosa del Daishonin para hacer que el objeto de devoción se ajustara al mensaje que contiene para todos y cada uno de los practicantes: la realidad personal, aunque universal, de la naturaleza de Buda. Desde luego, lo que es más importante en nuestra práctica es el acto decantar Nam-myojo-rengue-kyo al Gojonzon. Sin embargo, los detalles aparentemente menores del Gojonzon, algunas veces revelan mucho sobre la sabiduría y compasión del Daishonin. El objetivo de este artículo es que el conocer esos detalles pueda ayudarnos a estar más conscientes de la intención del Daishonin que sustentó la inscripción del Gojonzon y así orar más fuertemente y con mayor confianza.

ANGELICA BACQUERY, es su propia traducción para el México Seikyo